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30 de mayo de 2020, 16:12:26
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Entrevista con un Psicólogo General Sanitario y Psicoterapeuta


Álvaro Ruiz: “Todo profesional tiene un tope y hay que aceptarlo sabiendo que se ha hecho lo máximo dentro de lo humanamente posible”



Tras la pandemia llega la ansiedad. El confinamiento, las pérdidas, la incertidumbre ante la desescalada o el miedo al contagio nos acompañarán como sociedad durante los próximos meses. Algo que afecta especialmente a las personas mayores y a los profesionales sanitarios y del sector de la dependencia que han tenido que lidiar con situaciones verdaderamente dramáticas. Hablamos con un psicólogo y psicoterapeuta para comprender mejor cómo hay que volver a la normalidad y cómo ayudar a los mayores y a los profesionales.

La población española lleva casi dos meses confinada en sus casas. ¿Qué efectos psicológicos puede tener tanto tiempo sin salir de casa?

Para la población en general, un aumento de estrés y ansiedad procedente, sobre todo, de estar en espacios cerrados y la falta de contacto social.

¿Afecta de un modo especial el confinamiento a las personas mayores?

En cuanto a las personas mayores, fundamentalmente destacaría un aumento de estrés dada su vulnerabilidad a padecer la enfermedad, a que sientan más de cerca la enfermedad porque afecta especialmente al grupo poblacional con los que se relacionan. No poder realizar rutinas y el aislamiento facilitan el incremento del sentimiento de soledad y pensamientos negativos.

Los mayores internos en residencias de mayores llevan estos dos meses sin poder ver a sus familiares. La previsión es que esta situación continúe algunas semanas más. Y están confinados, en muchos centros, dentro de sus habitaciones. ¿Cómo debería ser la vuelta a la normalidad para ellos?

Las residencias deberían seguir con las rutinas sanas y actividades ocupacionales de forma individual. También, hacer uso de las tecnologías para que mantengan el contacto con familiares y compañeros de la residencia dentro del estado de cada paciente, algo que ya están haciendo. De esta manera, será más fácil llevar la situación y volver totalmente a la normalidad de forma lenta y progresiva.

La desescalada está en marcha, pero mucha gente tiene miedo de salir a la calle por si se contagia. ¿Cómo se puede retomar paulatinamente la normalidad en quienes tienen estos miedos?

Lo primero es entender que este miedo es normal, se activa el miedo por el instinto de supervivencia o empatía hacia los grupos de riesgo. Está bien estar atentos a los cuidados básicos mientras haya contagios, pero hay que aprender a adaptarse rápidamente a subir o bajar las medidas de protección, en coherencia a las medidas del Gobierno, para poder seguir con nuestra vida normalmente.

Es fundamental un equilibrio entre medidas protectoras y seguir con nuestra vida normal, ya que nos da confianza, tranquilidad, energía, fuerzas... Esto reduce el estrés y fortalece nuestros neurotransmisores cerebrales, así como nuestro sistema inmunológico. Es decir, encontrar el equilibrio nos protege igualmente y nos hace más fuertes.

¿Llevará esta situación a un aumento de trastornos de estrés o ansiedad derivados del miedo al contagio? ¿Cómo pueden ayudar los psicólogos a reducir estos miedos en un entorno de incertidumbre como el que nos encontraremos durante los próximos meses?

El papel del psicólogo deber ser escuchar para fomentar el desahogo emocional de estos meses y, después, ayudar y pensar junto al paciente acciones particulares y personales que permitan a la persona volver a la normalidad y sacar el máximo partido de sus capacidades y deseos de vida.

¿Cómo pueden detectar los profesionales del sector sociosanitario qué personas mayores o dependientes necesitan ayuda psicológica para superar su miedo al contagio?

Fundamentalmente, detectando a aquellas personas que han dejado de hacer cosas que físicamente pueden hacer y que antes sentían que les beneficiaban, como pasear, comprar, quedar con otras personas, visitar a sus nietos... También pueden notarlo por quejas emocionales o de aislamiento social.

¿Cree que se presta la adecuada atención al bienestar psicológico de las personas mayores?

Desgraciadamente, no. Muchos familiares se ven sin tiempo a causa del estrés y el trabajo. Además, a veces es complicado para las familias comprenderlos, ya que no saben distinguir entre emociones negativas normales de deterioro cognitivo y achaques físicos de la edad con trastornos mentales de gravedad.

¿Cómo se podría mejorar esta situación?

Deberían destinarse más fondos a centros y talleres ocupacionales sociales con psicólogos que detecten de forma temprana deterioros emocionales y cognitivos.

El coronavirus obliga a aislar a los enfermos, algunos en sus casas y otros en hospitales. La soledad se convierte en protagonista de la recuperación de la salud. ¿Cómo se puede paliar esta situación en caso de rebrote?

Hay que agudizar el ingenio y creatividad, encontrando nuevos hobbies, planificando las horas del día y estableciendo retos dentro de las medidas del Gobierno. Por ejemplo, para algunos mayores, aprender a hacer videollamadas o a usar plataformas para ver telenovelas.

Muchas personas han muerto en soledad y sus familiares ni siquiera se han podido despedir de ellas. ¿Cómo se gestiona el duelo y qué implicaciones puede tener para estos familiares?

El duelo en este tipo de situaciones no es habitual, ni mucho menos. Por tanto, la elaboración del duelo tampoco. Puede darse más negación y menos aceptación de lo ocurrido. Hay que evaluar cada caso en particular, pero lo primero es entender que hay que dejar fluir el dolor y llorar sin juzgarse durante un tiempo, escuchar y ser escuchado, apoyar y ser apoyado por tus familiares.

¿Sería recomendable organizar algún tipo de despedida simbólica aunque sea a posteriori?

Para aceptar la pérdida, puede ayudar una despedida simbólica en el momento y, quizás, tras el confinamiento una despedida conjunta de los familiares.

También, realizar deporte dentro o fuera de casa para aumentar la serotonina y liberar estrés, encontrar nuevos hobbies que nos supongan un reto y planificar las horas del día para evitar aislarnos y forzarnos a volver a nuestra vida normal.

Si aun así el malestar fuera generalizado e intenso y continuado en el tiempo, así como de una gravedad tal que nos impidiera retomar nuestra vida normal y afectara gravemente a nuestro trabajo, vida social y familiar, deberíamos consultar con un psicólogo para que nos ayude con más técnicas.

Muchos profesionales, tanto por la sobrecarga de trabajo como por las situaciones que han vivido, se han mostrado sobrepasados. ¿Qué se puede hacer por ellos para que no decaiga su ánimo y sigan apostando por su profesión sin tenerle miedo o recuperar recuerdos duros?

Antes de todo, deben confiar en sí mismos. La mayoría de los profesionales sanitarios no hemos elegido esta profesión por azar, ha sido porque consideramos que tenemos la personalidad, altruismo y empatía necesaria para esta ello. Además, en este sector en particular, cada día descubrimos que todos tenemos más fuerza, aguante y dureza de lo que creemos.

Considero que todos deberían tomarse un tiempo para descansar física y psicológicamente para estar preparados por si hay otra oleada. Qué mejor que con la familia y haciendo cosas completamente distintas para desconectar.

Hay que tomarse esto como un reto profesional e ir descubriendo nuevos límites en sí mismos y en los pacientes, donde hay tantas formas de pensar y sentir que es emocionante, sorprenden día a día. Y hay que entender que todo profesional tiene un tope de influencia, lo que hay que aprender a aceptar y quedarse en paz sabiendo que se ha hecho lo máximo dentro de lo realista y humanamente posible.
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