Opinión

Fijación de metas para una vejez más activa y saludable

José Pascual Martín | Sábado 05 de enero de 2019

Llevo 40 años dirigiendo el Instituto Pascal. En nuestros cursos de DESARRO PERSONAL y TÉCNICAS DE ESTUDIO hacemos hincapié en la fijación de METAS. Para nosotros las metas u objetivos son uno de los pilares básicos para el desarrollo personal. Hablo de pilares porque también son importantes LA ACTITUD POSITIVA, LA AUTOCONFIANZA Y LA TENACIDAD O PERSISTENCIA.

Hoy escribiré sobre las metas, en otra ocasión lo haré sobre los otros tres pilares, que forman las patas de la mesa del ÉXITO.

Las metas son objetivos visualizados en nuestra imaginación. Han de ser personales, no impuestas; grandes y realistas; a corto, medio y largo plazo. Escritas, para recordarlas y comprometernos en su consecución.

Las metas nos motivan, nos llevan a la acción. No tener metas es no saber a dónde ir. Sin metas nos movemos en la jungla de nuestros deseos.

Edwin Locke, investigador en el campo de la fijación de metas, afirma que la intención de alcanzar una meta es una fuente básica de motivación.

Esta aseveración la he experimentado en mí mismo a lo largo de estos 40 años. El nacimiento del Instituto Pascal y su continuidad a lo largo de este tiempo, es fruto de esa filosofía y de ese convencimiento. Los cientos de miles de alumnos que han pasado por nuestros cursos, han recibido estas enseñanzas y cientos de ellos nos comunican sus éxitos personales y profesionales, familiares, sociales, al haberse fijado metas a lo largo de su vida.

Esta forma de pensar y de actuar, en los jóvenes parece muy clara y muy normal. No así en personas mayores, en la vejez. Los que estamos en la vejez quizás no nos planteemos o muchos no se plantean fijarse metas.

Como decía, hablo de mi experiencia. A mis 74 años sigo fijándome metas y objetivos, propósitos que me motivan y orientan mi vida. Esta experiencia no se da solo en mi persona. Muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia, así lo atestiguan. Para no irnos muy lejos, cito algunos escritores y pensadores modernos y, también, miles de personas como Edison, Madame Curie, Einstein, Madre Teresa, Gandhi..., y españoles como Cajal, Cela, Rosalía de Castro, Carrillo, Fraga, Manuela Carmena..., por citar algunos personajes conocidos, que han permanecido activos y permanecen, que se han ido fijando metas en su caminar.

Entre los escritores que han trabajado en este tema, tenemos:

Napoleon Hil, autor de los famosos libros Piense y hágase rico y La actitud mental positiva; asesor de varios presidentes norteamericanos, dice lo siguiente: " Una meta es un sueño con fecha de entrega ". Para decirnos que las metas deben estar escritas para creérnoslas y comprometernos.

Zig Ziglar, en sus famosos títulos Pasos hacia la cima y Superando la cima, dice que el principio básico para alcanzar una meta es ir tan lejos como tus ojos alcancen a ver y, cuando llegues, siempre serás capaz de ver más lejos todavía. Igual que Hil, Ziglar nos dice que las metas deben ser grandes. Las metas grandes nos motivan, las pequeñas muy poco. Si me fijo como meta llegar a 10, puedo llegar a 10 o quedarme en nueve. Si me fijo la meta de llegar a 5 es dificil que llegue a 10, incluso me quedaré por debajo del 5.

Og Mandino, autor del "best seller" El vendedor mas grande del mundo, dice: "Plantéate nuevas metas cuando alcances las anteriores".

No importa qué edad tengamos. A los 74 y a los 80, podemos fijarnos metas. Estas no tienen que ser solo económicas o de alcanzar grandes cimas. Pueden ser familiares: hacer más felices a mi esposo o a mis hijos; sociales, apuntarme a una ONG como Cáritas o Cruz Roja; deportivas, ser campeón de petanca de mi barrio; religiosas, irme de misionera a Ruanda...

Ser mayor y jubilado no significa estar aparcado. Podemos estar en una silla de ruedas, si tenemos la mente lúcida, podemos fijarnos cantidad de metas: a partir de hoy, voy a sonreir siempre y a todo el mundo. Una persona que sonríe, ilumina su entorno y eso lo podemos hacer a los 70, a los 80 y a los 90. A los 80 y a los 90, puedo ayudar a mis semejantes, a mis próximos. Si estoy en una residencia y puedo caminar, puedo empujar la silla de ruedas de mi compañero de habitación. Si vivo en un piso en una comunidad, puedo cooperar con los vecinos en la mejora de la convivencia o de las instalaciones.

Ser mayor no es estar acabado. Estar acabado solo está en nuestra mente. Si piensas que puedes, podrás; si piensas que no puedes, no podrás.

Los mayores podemos hacer grandes cosas y, de hecho, las hacemos: abuelos que cuidan de sus nietos; mayores que donan sus bienes en beneficio de los más necesitados; investigadores que mueren con las botas puestas para conseguir erradicar enfermedadades; autores que escriben hasta que sus ojos ya no ven o su mente ya no coordina; agricultores y ganaderos que mueren cerca de sus tierras y ganados; monjas y mujeres caritativas que acaban sus días junto a los enfermos y los más necesitados...

Envejecer activo es el mayor bien, la mayor riqueza para la sociedad. Las personas mayores activas y saludables aportan al erario público muchos millones de euros.

En el Instituto Pascal nos hemos embarcado en el proyecto ENVEJECER ACTIVO Y SALUDABLE. A mis 74 años y con un equipo de 100 Psicólogos a nivel nacional, vamos a contribuir al desarrollo personal de los mayores.

Participaremos en el II Congreso Nacional de Gestión de la Dependencia con la ponencia que lleva el mismo título de nuestro proyecto para mayores: ENVEJECER ACTIVO Y SALUDABLE. Tendré la suerte de participar en la misma con una demostración de cómo podemos mantener en forma la memoria y la imaginación siendo mayores. Os invitamos al congreso y, por supuesto, a esta ponencia, que espero os guste y entretenga. Hasta el 19 de febrero.

José Pascual Martín

Director General del Instituto Pascal

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