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Qué es el Proyecto Aristóteles que busca crear un algoritmo para determinar la edad real de una persona

Cómo medir la edad cronológica y biológica de las personas.
Martes 09 de agosto de 2022
El Proyecto Aristóteles creará un algoritmo para determinar la disparidad entre la edad biológica y la cronológica de las personas.

Si alguien nos pregunta por nuestra edad, simplemente daremos un número basado en la cantidad de años que han pasado desde la fecha exacta de nuestro nacimiento. Es la que viene en nuestro Documento Nacional de Identidad (DNI). Pero no es la única edad que tenemos las personas.

Los científicos diferencian entre dos ‘edades’: la edad cronológica, que es la que aparece en el DNI, y la edad biológica, que llevamos por dentro y se corresponde con nuestro estado vital. Ambas no son iguales, de manera que hay personas con una edad cronológica inferior a la biológica, lo que evidencia que su estado de salud no se corresponde con lo que se presupone que debería ser. En el extremo contrario, hay quienes tienen una edad cronológica mucho más elevada que su edad biológica, lo que demuestra que su estado de salud es mucho mejor de lo esperado.

Cómo medir la edad cronológica y biológica de las personas

Para acabar con esta disparidad, o comprenderla mejor, investigadores de las universidades Complutense y Carlos III de Madrid, junto a la Escuela de Pensamiento de la Fundación Mutualidad de la Abogacía, han puesto en marcha el Proyecto Aristóteles, con el que buscan desarrollar el primer algoritmo predictivo de edad biológica.

El Proyecto Aristóteles analiza diferentes aspectos y hábitos de vida que pueden alterar sustancialmente la edad biológica de un individuo. Liderado por María Durban, catedrática de Estadística y Vicerrectora Adjunta de Estudiantes en la Universidad Carlos III de Madrid y obra post mortem de Antonio López Farré, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el objetivo de este proyecto es establecer la edad biológica como indicador real de nuestra salud y dejar a un lado las cifras que indican nuestra edad cronológica.

En este sentido, los impulsores del estudio cuestionan hablar de ‘vejez’ y proponen sustituir el término por ‘longevidad’, dado que “no es lo mismo la longevidad que la vejez”.

Algoritmo para medir la edad de las personas

El estudio del desarrollo del algoritmo predictivo se basa en dos fases, una en la que se asume que la edad biológica es una variable que no se percibe a priori y otra en la que se identifica qué variables son predictoras de la misma. De este modo, se podrán establecer mecanismos para la medición de estos parámetros y una forma de leer y entender los datos con la vista puesta en la determinación de estas ‘edades’.

No obstante, el objetivo del estudio va más allá y busca reconocer los factores concretos que permitan la obtención de los indicadores óptimos para el cálculo de la edad biológica. Dejando a un lado los factores invariables como la genética, los hábitos de vida, las circunstancias sociodemográficas (nivel de estudios, clase social, lugar de residencia…) o las condiciones fisiológicas se establecen como factores determinantes que pueden condicionar la salud del organismo y por tanto la edad biológica, de manera independiente a la edad cronológica.

De la misma forma, variables como el Índice de Masa Corporal (IMC), la presencia de una o más patologías, el estrés y un inadecuado descanso, han resultado ser de vital importancia para el cálculo de la edad biológica, que en este caso la condicionan de manera negativa.

El papel de la jubilación

De fondo, lo que buscan los investigadores con este Proyecto Aristóteles es contar con una herramienta más para la detección de malos hábitos que pueden contribuir a incrementar la edad biológica por encima de la cronológica.

También podría servir para alinear la edad de jubilación con la esperanza de vida con buena salud: la primera se sitúa en torno a los 67 años, mientras que la segunda está ubicada en los 76 años en países como España. Y aunque no se trata de elevar la edad de jubilación constantemente hasta alinearla con la esperanza de vida (que supera con holgura los 80 años en España), sí puede contribuir a determinar con mayor solvencia qué necesidades y posibilidades tendrá cada persona en particular en un momento concreto de su vida.

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