Imagina un lugar donde las personas con Alzheimer pueden salir a la plaza, ir a la peluquería o tomarse un café en el bar de la esquina sin que nadie las detenga. No es un sueño ni el escenario de una película; es un pequeño pueblo real en Italia llamado "Il Paese Ritrovato". Aquí, el objetivo no es solo cuidar a los enfermos, sino dejar que sigan viviendo su vida con la mayor normalidad posible.
A simple vista, parece un barrio tranquilo de cualquier ciudad italiana. Tiene su plaza, su supermercado, su iglesia y sus jardines. Pero lo que lo hace especial es que todos sus vecinos son personas que conviven con la pérdida de memoria.
La diferencia con una residencia normal es enorme. En lugar de pasillos blancos y puertas cerradas con llave, los residentes tienen calles por las que pasear. Esto hace que el estrés y el miedo que suelen sentir estos pacientes bajen muchísimo.
¿Te imaginas lo que significa para alguien poder elegir ir al supermercado a comprar algo de fruta? En este pueblo, los residentes pueden hacerlo. Los comercios son reales, pero el personal que atiende está formado para ayudarles si se confunden o se pierden.
Esta libertad de movimiento es clave. Al poder moverse a su aire, las personas se sienten más útiles y menos frustradas. Ya no son solo "pacientes" esperando en una sala, sino vecinos que van a cortarse el pelo o a dar una vuelta por el parque.
Por supuesto, la seguridad es lo primero, pero aquí se hace con mucha inteligencia. El pueblo está delimitado para que nadie pueda salir a zonas peligrosas, y hay cámaras y sistemas que avisan a los cuidadores si alguien necesita ayuda urgente.
Lo mejor es que los profesionales no van vestidos con batas blancas de hospital. Van con ropa de calle, integrados en el ambiente del pueblo. Así, los residentes no sienten esa presión de estar siendo vigilados todo el tiempo por médicos.
Este proyecto en la ciudad de Monza está demostrando que hay otra forma de envejecer, incluso cuando la memoria empieza a fallar. No se trata solo de dar medicinas, sino de dar dignidad y momentos de alegría cada día.
Es un modelo que muchos países están empezando a mirar con lupa. Porque, al final, todos queremos que, si algún día nos falla la cabeza, al menos podamos seguir disfrutando de un café al sol y de una charla con un amigo en la plaza.
Ver este tipo de iniciativas nos hace pensar en cómo queremos que nos cuiden a nosotros o a nuestros padres. "Il Paese Ritrovato" es la prueba de que el diseño de las ciudades y el cariño pueden ser la mejor medicina para el alma.
Ojalá pronto veamos más "pueblos" como este en otros lugares. Porque recordar quiénes somos es difícil, pero sentirnos como en casa debería ser un derecho para todos, hasta el último día.