Dependencia

El proyecto de Terapia Asistida con Animales de Lares: salud y emoción en las residencias

TERAPIAS INNOVADORAS Y BIENESTAR

La iniciativa busca mejorar la calidad de vida de los mayores mediante la interacción dirigida con animales, centrada en la estimulación física, cognitiva y social.

Redacción | Miércoles 04 de febrero de 2026

La Federación Lares ha puesto en marcha un proyecto pionero de Terapia Asistida con Animales (TAA) diseñado para convertir al animal en un recurso terapéutico fundamental. Esta intervención, lejos de ser una simple visita, se integra en el plan de cuidados de los centros para promover el bienestar de las personas mayores. El programa se basa en la creación de un vínculo afectivo que sirve como motor para trabajar áreas críticas de la salud, demostrando que la presencia de animales adiestrados puede marcar una diferencia real en el día a día de los residentes.



Como expertos en el sector, destacamos que Lares define esta terapia como una actividad con objetivos concretos. El animal no está allí solo para acompañar, sino para actuar como un "facilitador" que motiva al residente a participar en su propia rehabilitación. La interacción está supervisada por profesionales que aseguran que cada sesión contribuya a los objetivos terapéuticos marcados para cada persona.

El proyecto pone el foco en la humanización de la asistencia. Al introducir animales en el entorno residencial, se busca romper la monotonía y ofrecer estímulos que son difíciles de conseguir con otros métodos. Es una apuesta por el "cuidado con sentido", donde la emoción y el afecto se convierten en herramientas de trabajo para mejorar la autonomía y la felicidad de los mayores.

Objetivos principales de la intervención

Lares estructura su programa en torno a cuatro pilares fundamentales de beneficio para el usuario. El primero es el área física, donde se busca fomentar el movimiento y la actividad motora. Actos tan sencillos como acariciar, cepillar o dar de comer al animal ayudan a ejercitar las articulaciones y mejorar la coordinación de forma casi involuntaria para el residente.

El segundo pilar es el área cognitiva. La terapia se utiliza para trabajar la atención, la memoria y el lenguaje. El animal sirve de apoyo para realizar ejercicios de reminiscencia o para seguir instrucciones, lo que mantiene la mente activa. Es una forma de estimulación mental que resulta mucho más atractiva y menos fatigante para las personas mayores.

En tercer lugar, encontramos el área social. La presencia del perro fomenta la comunicación entre los residentes y con el personal del centro. El animal se convierte en un tema de conversación común, facilitando la interacción y ayudando a prevenir el aislamiento. Finalmente, el área emocional se ve reforzada por el afecto incondicional que transmiten los animales, lo que repercute directamente en la autoestima del mayor.

Un recurso terapéutico profesional

Es importante subrayar que este proyecto utiliza animales específicamente seleccionados y adiestrados. No cualquier mascota es apta para estas sesiones, ya que deben tener un carácter equilibrado y una alta tolerancia al contacto físico. Además, el equipo está formado por expertos en intervención asistida que coordinan la actividad con el equipo médico de la residencia.

Este enfoque asegura que la terapia sea segura y efectiva. Lares destaca que la metodología se adapta a las capacidades de cada individuo, garantizando que todos puedan beneficiarse del contacto con el animal, independientemente de su nivel de dependencia. La seguridad y el respeto al bienestar, tanto del mayor como del animal, son las premisas básicas de cada sesión.

Factores de éxito en las sesiones

Para que la terapia funcione, se cuidan mucho los tiempos y los espacios. Las sesiones suelen ser grupales o individuales dependiendo de la necesidad, pero siempre en un entorno controlado. La motivación que genera el animal es tan alta que los residentes suelen mostrar una mayor predisposición a realizar esfuerzos que en otras terapias convencionales les resultarían costosos.

La importancia del vínculo afectivo

La web de Lares hace hincapié en que el animal no juzga. Esta característica es esencial para personas que pueden sentirse frustradas por sus limitaciones físicas o de memoria. El perro ofrece una respuesta afectiva inmediata, lo que genera un sentimiento de compañía y seguridad que es difícil de igualar con otras intervenciones no farmacológicas.

Conclusión y compromiso social

El proyecto de Lares es un ejemplo de cómo la innovación en los cuidados puede nacer de lo más natural: el vínculo entre seres vivos. Al integrar la Terapia Asistida con Animales en su modelo de atención, la federación reafirma su compromiso con una asistencia que prioriza los derechos y la dignidad de las personas mayores.

Desde nuestro portal, valoramos muy positivamente estas iniciativas que no solo mejoran la salud física, sino que devuelven la ilusión a quienes viven en centros residenciales. Lares demuestra que, con los recursos adecuados y una visión humana, es posible transformar el modelo de cuidados tradicional en uno mucho más cálido y efectivo.

Área de Trabajo Objetivo según Lares Beneficio Directo
Física Fomentar la actividad motora Mejora de la movilidad
Cognitiva Estimular memoria y atención Mantenimiento mental
Social Facilitar la comunicación Prevención del aislamiento
Emocional Reforzar la autoestima Bienestar y alegría

Resumen

El proyecto de Terapia Asistida con Animales de Lares es una intervención profesional orientada a mejorar la calidad de vida en las residencias.

Se trabaja de forma integral en las áreas física, cognitiva, social y emocional, utilizando al animal como un facilitador del proceso terapéutico.

La iniciativa destaca por su capacidad de generar un vínculo afectivo único que motiva a los mayores y humaniza el entorno de los cuidados.

Referencias

https://lares.org.es/proyecto/terapia-con-animales/

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