La innovación tecnológica comienza a abrirse paso en el ámbito sociosanitario. La Generalitat Valenciana impulsa el proyecto Verif-AI, una iniciativa que utiliza inteligencia artificial para evaluar la calidad de la atención en residencias de mayores mediante sensores capaces de detectar movimientos, caídas o cambios en la actividad diaria sin utilizar cámaras ni sistemas invasivos. El objetivo es reforzar la seguridad de las personas residentes, mejorar la capacidad de respuesta del personal y avanzar hacia un modelo de cuidados más preventivo y eficiente.
La tecnología entra en la gestión del cuidado
El cuidado de las personas mayores se enfrenta a retos cada vez más complejos. El envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la necesidad de ofrecer atención personalizada obligan a buscar nuevas herramientas que ayuden a los profesionales a supervisar mejor la evolución de los residentes.
En este contexto surge el proyecto Verif-AI, una iniciativa que propone utilizar sensores inteligentes capaces de analizar patrones de movimiento y comportamiento dentro de las residencias. Estos dispositivos recogen datos sobre la actividad diaria de los usuarios y los procesan mediante algoritmos de inteligencia artificial para detectar posibles situaciones de riesgo.
A diferencia de otros sistemas de monitorización, la tecnología empleada no utiliza cámaras ni realiza grabaciones. El sistema se basa en sensores ambientales que permiten identificar cambios relevantes en la actividad del residente sin comprometer su privacidad. Esta característica es clave para evitar uno de los principales temores asociados a la digitalización del cuidado: la sensación de vigilancia constante.
Detección temprana de caídas y cambios en la salud
Uno de los principales objetivos del proyecto es mejorar la capacidad de detección temprana de incidentes en los centros sociosanitarios. Las caídas, por ejemplo, representan uno de los riesgos más frecuentes en las residencias y pueden tener consecuencias graves para la salud de las personas mayores.
Los sensores permiten identificar alteraciones en los movimientos habituales o en la rutina diaria del residente. Si el sistema detecta una anomalía, como una caída o una ausencia prolongada de actividad, genera una alerta que permite al personal actuar con rapidez.
Esta capacidad de análisis continuo puede ayudar a anticipar problemas de salud antes de que se conviertan en situaciones graves. Cambios en la movilidad, alteraciones en los patrones de descanso o modificaciones en la actividad cotidiana pueden ser señales tempranas de deterioro físico o cognitivo.
Desde un punto de vista preventivo, disponer de esta información puede facilitar decisiones clínicas más rápidas y mejorar el seguimiento individualizado de cada residente.
Un proyecto colaborativo entre tecnología y sector sociosanitario
El desarrollo del sistema forma parte de un proyecto de innovación impulsado por la Generalitat Valenciana a través del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial e Innovación. La iniciativa reúne a empresas tecnológicas y entidades del ámbito sociosanitario con el objetivo de diseñar soluciones que respondan a necesidades reales de los centros.
Entre las organizaciones participantes se encuentran la empresa tecnológica Domotik Mind, la entidad Gesmed Gestión Sociosanitaria al Mediterráneo y la empresa ADD Informática. También participa una residencia de mayores que actúa como espacio piloto para probar el sistema en condiciones reales.
Este enfoque colaborativo resulta fundamental para garantizar que la tecnología se adapte a la práctica diaria de los centros. No se trata únicamente de desarrollar herramientas digitales, sino de comprobar cómo se integran en el trabajo cotidiano de los profesionales y cómo influyen en la calidad de la atención.
Además, el proyecto cuenta con financiación europea a través de programas de apoyo a la innovación, lo que refleja el creciente interés institucional por aplicar soluciones tecnológicas al ámbito del envejecimiento y los cuidados de larga duración.
Tecnología sí, pero sin sustituir el cuidado humano
A pesar de las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, su incorporación al ámbito del cuidado plantea también preguntas importantes. La tecnología puede mejorar la capacidad de supervisión y facilitar la detección de riesgos, pero no puede reemplazar la dimensión humana de la atención.
El contacto personal, la empatía y la relación entre profesionales y residentes siguen siendo elementos esenciales en cualquier modelo de cuidados. Las herramientas digitales deben entenderse como un apoyo al trabajo de los equipos asistenciales, no como un sustituto de su presencia.
Otro aspecto relevante es la aceptación social de estas tecnologías. Las personas mayores y sus familias pueden mostrar dudas ante la introducción de sistemas basados en inteligencia artificial. Por ello, la transparencia en el funcionamiento de los dispositivos y el respeto a la privacidad resultan fundamentales para generar confianza.
También será necesario evaluar el impacto real de estas herramientas en la carga de trabajo de los profesionales. Si se implementan correctamente, pueden ayudar a optimizar tareas y mejorar la organización del cuidado. Sin embargo, su eficacia dependerá en gran medida de la formación del personal y de la adaptación de los centros a estos nuevos sistemas.
En un minuto: lo que está pasando
La noticia: La Comunitat Valenciana impulsa el proyecto Verif-AI para mejorar la supervisión en residencias mediante inteligencia artificial.
La innovación: Sensores no invasivos capaces de detectar caídas y analizar cambios en la actividad de los residentes sin utilizar cámaras.
El objetivo: Reforzar la seguridad de las personas mayores y mejorar la calidad del cuidado en los centros sociosanitarios.
El reto: Integrar la tecnología sin perder el componente humano que caracteriza la atención a las personas mayores.
Referencias
Generalitat Valenciana
https://comunica.gva.es/es/detalle?id=402682338&site=373432074
Nota importante:
La tecnología puede mejorar la seguridad en las residencias, pero siempre debe aplicarse respetando la privacidad y la dignidad de las personas mayores. Antes de implantar sistemas de monitorización, es recomendable que los centros informen claramente a residentes y familias sobre su funcionamiento y sus objetivos.