El 24 de febrero de 2026, el Consejo de Ministros aprobó el Marco Estratégico Estatal de las Soledades, una iniciativa pionera en España que busca comprender y combatir la soledad no deseada en todas las etapas de la vida. Este marco reconoce que un 20% de la población española sufre esta situación, con picos significativos entre jóvenes y mayores. La estrategia promueve políticas públicas coordinadas para fortalecer los vínculos comunitarios y ofrecer apoyos relacionales, involucrando a ministerios, comunidades autónomas y organizaciones del tercer sector. La creación de la Mesa Interinstitucional de Soledades asegura una gobernanza compartida para abordar este desafío social crítico. Para más información, visita el enlace: https://biblioteca.cibeles.net/tejiendo-comunidad-el-nuevo-marco-estatal-para-combatir-la-soledad-no-deseada/.
El Marco Estratégico Estatal de las Soledades, aprobado por el Consejo de Ministros el 24 de febrero de 2026, establece un enfoque innovador para abordar la problemática de la soledad no deseada en España. Este marco, que se presenta como un primer intento de crear una base común para entender y prevenir esta situación, busca articular planes de acción que sean transversales y colaborativos.
Según datos recientes, un 20% de la población española experimenta soledad no deseada, mientras que el 68% reconoce que alguien en su entorno podría estar enfrentando esta difícil realidad. La nueva estrategia coloca este tema en el centro de la agenda institucional, reconociendo sus efectos negativos en diversas áreas, incluyendo la salud mental y física, así como su contribución al debilitamiento del tejido social.
La incidencia de la soledad no deseada varía a lo largo del ciclo vital. Las estadísticas indican que durante la franja etaria de 18 a 24 años, la incidencia alcanza un alarmante 34,6%. Por otro lado, entre las personas mayores de 75 años, se estima que afecta al 20%.
Además, se observa una notable diferencia por género: aunque los jóvenes hombres y mujeres reportan niveles similares de soledad, las mujeres mayores de 75 años presentan tasas significativamente más altas, evidenciando una brecha que se acentúa con el tiempo.
Este marco estratégico es el resultado de un trabajo conjunto entre diversos actores sociales, incluyendo:
Dicha colaboración ha permitido desarrollar un plan multidisciplinar, que integra acciones contextualizadas desde una perspectiva interseccional y comunitaria.
El objetivo primordial es impulsar políticas públicas que busquen mitigar y reducir los efectos adversos de la soledad no deseada mediante intervenciones coordinadas a nivel nacional.
La estrategia identifica cinco grandes retos que se traducen en objetivos concretos:
L as organizaciones sociales, especialmente aquellas dedicadas a trabajar con personas mayores, tienen un rol fundamental en la implementación, seguimiento y evaluación de esta estrategia. El Barómetro de la soledad no deseada en España, revela que aunque hay conciencia sobre la necesidad de acción, persiste una percepción generalizada sobre la falta de respuestas efectivas por parte de las administraciones públicas.
A fin de consolidar esta colaboración interinstitucional, se ha creado la Mesa Interinstitucional de Soledades, compuesta por organismos gubernamentales y entidades del tercer sector. Su finalidad es garantizar una gobernanza compartida y sostenida en el tiempo.
| Categoría | Cifra |
|---|---|
| Población que sufre soledad no deseada | 20% |
| Reconocimiento de soledad en el entorno | 68% |
| Incidencia en jóvenes (18-24 años) | 34,6% |
| Afectados mayores de 75 años | 20% |
Es una estrategia aprobada por el Consejo de Ministros que establece un marco común para comprender, prevenir y abordar las distintas formas de soledad no deseada a lo largo de todas las etapas de la vida en España.
Un 20% de la población española sufre soledad no deseada.
La soledad no deseada se concentra en dos etapas: un 34,6% en personas de 18 a 24 años y un 20% en personas mayores de 75 años.
El objetivo principal es impulsar políticas públicas que mitiguen y reduzcan los efectos de la soledad no deseada mediante actuaciones coordinadas a lo largo del territorio.
Las organizaciones sociales desempeñan un papel decisivo en la implementación, seguimiento y evaluación de la estrategia para combatir la soledad no deseada.
Incorpora herramientas específicas para reforzar la acción pública y asegurar una gobernanza compartida y sostenida a través de la creación de una Mesa Interinstitucional de Soledades.