La Red Europea de Análisis de Política Social (ESPAN) ha publicado un informe comparativo sobre los entornos de cuidados de larga duración para personas mayores en 38 países, incluyendo los 27 estados miembros de la UE. El análisis, encargado por la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea, pone de manifiesto que el acceso real a los cuidados está condicionado en muchos casos por la escasez de servicios, las desigualdades territoriales y las barreras económicas, y no por la elección informada de los mayores y sus familias.
Todos los países de la UE ofrecen servicios de atención residencial, domiciliaria y comunitaria, aunque se aprecia un desplazamiento estratégico en la mayoría de ellos desde los modelos institucionales hacia enfoques más centrados en la persona y en la comunidad, incluidas las opciones habilitadas por la tecnología. Sin embargo, la combinación de servicios y su implementación práctica varía sustancialmente entre países. Este tránsito hacia modelos desinstitucionalionalizados responde a una tendencia compartida en el sector: garantizar que las personas mayores puedan permanecer en su entorno habitual el mayor tiempo posible.
El acceso a los servicios de atención residencial, domiciliaria y comunitaria varía no solo entre países, sino también, en ocasiones de forma considerable, dentro de un mismo país. Esta brecha interna es uno de los hallazgos más relevantes del informe y apunta a un problema estructural que va más allá de las diferencias entre estados miembros: la desigualdad territorial dentro de cada sistema nacional.
En muchos países de la UE, los arreglos asistenciales están determinados con más frecuencia por limitaciones —como la disponibilidad limitada de servicios, las disparidades territoriales, la escasez de profesionales y las barreras de asequibilidad— que por las preferencias de las personas mayores y sus familias. Este es uno de los puntos más críticos del informe para el sector sociosanitario: el sistema no siempre responde a la demanda real, sino a sus propias restricciones.
En la mayoría de los países de la UE, un desafío estructural clave para los sistemas de cuidados de larga duración es la fragmentación de responsabilidades entre distintos niveles de gobierno y entre los sectores sanitario y social. Esto puede afectar a los itinerarios asistenciales, ampliar las desigualdades geográficas y trasladar más costes a los usuarios y cuidadores, aumentando así la dependencia de la atención informal o el trabajo no declarado.
Casi todos los países de la UE están desarrollando enfoques innovadores e híbridos que integran componentes de atención residencial, domiciliaria y comunitaria, priorizando la autonomía, la inclusión social, la continuidad asistencial y la atención centrada en la persona.
El número de personas en la UE que necesitan cuidados de larga duración está proyectado para aumentar de 30,8 millones en 2019 a 38,1 millones en 2050. Una cifra que convierte la reforma de los sistemas de cuidados en una prioridad ineludible para los próximos años.
En 2022, el gasto público medio en cuidados de larga duración en la UE se situó en el 1,7% del PIB, con variaciones significativas en los niveles de gasto y en el equilibrio entre servicios residenciales, atención domiciliaria y prestaciones en metálico.
Muchas personas mayores siguen dependiendo en gran medida de cuidadores informales, cuyas cargas personales, económicas y de salud a menudo no se reflejan en el diseño de las políticas ni en las estadísticas y el seguimiento.
| Ámbito | Situación actual | Reto identificado |
|---|---|---|
| Acceso a los cuidados | Varía entre y dentro de los países | Desigualdad territorial estructural |
| Elección del modelo de cuidado | Condicionada por límites del sistema | Falta de opciones reales para los mayores |
| Fragmentación administrativa | Responsabilidades entre salud y servicios sociales | Itinerarios asistenciales poco coordinados |
| Gasto público | Media del 1,7% del PIB en la UE | Insuficiente y desigual entre países |
| Cuidadores informales | Pilar fundamental del sistema | Sin reflejo adecuado en políticas ni estadísticas |
| Modelos innovadores | En expansión en casi toda la UE | Implementación desigual entre territorios |
Los hallazgos del informe son especialmente relevantes para el contexto español, donde la fragmentación entre el sistema sanitario y los servicios sociales, las listas de espera en el sistema de dependencia y las desigualdades entre comunidades autónomas reproducen con exactitud los patrones identificados a escala europea.
El informe concluye con recomendaciones orientadas a ampliar y diversificar la oferta de servicios, mejorar la gobernanza y la calidad, aumentar la asequibilidad, abordar los retos de financiación y las disparidades regionales, y modernizar los cuidados a través de la tecnología y la innovación. Una hoja de ruta que el sector sociosanitario español tiene pendiente de desarrollar en profundidad.
La Red Europea de Análisis de Política Social alerta de que el acceso a los cuidados de larga duración en Europa depende más de las limitaciones del sistema que de la elección real de los mayores y sus familias. La demanda de cuidados en la UE crecerá de 30,8 a 38,1 millones de personas entre 2019 y 2050, lo que convierte la reforma del sistema en una prioridad urgente también para España. Claves del informe: