La Secretaría de Estado de Derechos Sociales ha publicado la Cartera de Innovaciones para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad, desarrollada en el marco de la Plataforma VIDAS y financiada con fondos europeos NextGenerationEU a través del Componente 22 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El documento recoge los resultados de 19 proyectos piloto ejecutados entre 2022 y 2024 por 143 entidades del Tercer Sector, con una participación directa de 41.194 personas y un alcance de más de 15 millones de personas a través de acciones de concienciación social.
La Cartera no es una recopilación de experiencias aisladas sino un instrumento estratégico que analiza el conjunto de innovaciones desplegadas, identifica patrones comunes y extrae aprendizajes transferibles para orientar políticas públicas. Su enfoque de portfolio de innovación, utilizado por organismos como la OCDE para abordar retos complejos, permite comprender qué combinaciones de soluciones contribuyen de forma más consistente al cambio de modelo.
Todos los proyectos comparten una misión común: avanzar hacia un modelo de cuidados y apoyos que haga posible la vida en comunidad, prevenga la institucionalización y sitúe a las personas y sus proyectos de vida en el centro. Este cambio de modelo no es únicamente organizativo o normativo, sino también cultural, ya que cuestiona enfoques asistencialistas y redefine la forma de entender los cuidados.
Los 19 proyectos han movilizado 41.194 personas participantes directas, de las cuales el 52% son mujeres, 259.957 participantes indirectos y más de 15,6 millones de personas alcanzadas a través de acciones de concienciación. Entre los grupos de población atendidos destacan 7.385 personas mayores, 6.944 personas con discapacidad, 2.398 personas en situación de sinhogarismo y 4.975 personas jóvenes, entre otros colectivos en situación de vulnerabilidad.
La Cartera estructura 95 innovaciones en 10 categorías que representan los principales ámbitos de transformación del sistema de cuidados: acompañamiento y transiciones centradas en la persona, activación comunitaria y corresponsabilidad, coproducción de servicios y apoyos, participación en la comunidad, vivienda para la vida en la comunidad, servicios y apoyos de base comunitaria, transformación digital de los cuidados, roles profesionales y desarrollo de competencias, transformación de centros y entornos residenciales, y gobernanza organizacional compleja. Estas categorías no son compartimentos estancos sino espacios de sentido compartido que permiten identificar patrones, relaciones y complementariedades entre prácticas diversas.
Uno de los hallazgos más relevantes para el sector de atención a mayores es que los procesos de tránsito desde residencias hacia la comunidad son viables y mejoran la calidad de vida cuando se realizan con apoyos personalizados y a ritmos adaptados a cada persona. El proyecto Vivir mejor en casa ha identificado cinco perfiles de personas mayores institucionalizadas y concluye que la voluntariedad, la autonomía percibida y la capacidad de ejercer agencia son los factores determinantes para que el tránsito sea viable y sostenible. Los resultados muestran que las barreras estructurales más frecuentes son la necesidad de apoyos para el cuidado diario, la incertidumbre económica, el miedo a la soledad y la dificultad de acceder a servicios sanitarios inmediatos en la comunidad.
La Cartera incorpora la soledad no deseada como un factor transversal de vulnerabilidad ligado al riesgo de institucionalización. El proyecto Crece ha medido el impacto de una intervención de atención centrada en la persona frente a este fenómeno: el 87% de las personas participantes redujo su soledad, el 94% mejoró su participación comunitaria y el 88% fortaleció sus relaciones significativas. El 89% de quienes vivían en instituciones incrementó sus competencias para la vida en comunidad.
El modelo de Atención Integral Centrada en la Persona en Comunidad (AICP), aplicado en entornos rurales y urbanos, ha demostrado que acompañar a las personas mayores desde su domicilio mediante gestión de casos y coordinación comunitaria favorece la permanencia en el entorno y evita ingresos residenciales innecesarios. Los resultados incluyen mejoras en calidad de vida, autonomía y reconstrucción de identidades, así como una reducción de la fragilidad, la soledad y la sobrecarga familiar, con efectos medibles en salud como menor consumo farmacológico, menos urgencias y mejor recuperación tras hospitalizaciones.
En entornos rurales, el modelo Biocuidados ha demostrado que las personas mayores pueden permanecer en sus hogares cuando cuentan con planes de vida personalizados, apoyos ajustados y profesionales de referencia estables. La figura del facilitador o facilitadora comunitaria emerge como un rol esencial para descubrir, activar y movilizar recursos y activos de la comunidad, tejiendo redes de cuidado sostenibles y arraigadas en el territorio.
La categoría de transformación de centros y entornos residenciales agrupa innovaciones orientadas a hacer los centros más hogareños y significativos para las personas que viven en ellos. El proyecto Como en casa ha desarrollado un modelo de coproducción que implica a residentes, familias, profesionales de atención directa y voluntariado en grupos motores dentro de cada centro, situando el conocimiento experiencial de quienes viven en los centros en el eje de la transformación y rompiendo dinámicas jerárquicas.
El proyecto Reforzando Vínculos ha impulsado redes comunitarias de apoyo que complementan los servicios públicos y favorecen la permanencia en el hogar. Sus hallazgos muestran que organizar los cuidados desde una lógica comunitaria y compartida contribuye al alivio de la sobrecarga de cuidadores y que la participación del voluntariado en procesos de acompañamiento genera un cambio significativo en la percepción social del envejecimiento, cuestionando estereotipos edadistas.
| Ámbito | Hallazgo clave | Proyecto |
|---|---|---|
| Tránsito a la comunidad | Viable con apoyos personalizados y ritmos adaptados | Vivir mejor en casa |
| Soledad no deseada | El 87% redujo su soledad con atención centrada en la persona | Crece |
| Permanencia en domicilio | Menos ingresos, mejor salud y menos urgencias | AICP.COM |
| Entornos rurales | El facilitador comunitario es clave para sostener cuidados | Biocuidados |
| Centros residenciales | La coproducción con residentes transforma las prácticas | Como en casa |
| Redes comunitarias | Reducen sobrecarga de cuidadores y generan inclusión | Reforzando Vínculos |
La Cartera aporta al sector sociosanitario algo que habitualmente falta en el debate sobre la reforma del sistema de cuidados: evidencia aplicada sobre qué funciona, en qué condiciones y con qué combinaciones de apoyos. No son propuestas teóricas sino innovaciones testeadas en contextos reales con personas reales, lo que otorga al documento un valor de referencia para orientar tanto la política pública como la práctica de las organizaciones del sector.
Uno de los mensajes transversales de la Cartera es que la transformación del sistema de cuidados no se resuelve solo con más recursos o nuevas normativas. Requiere un cambio cultural que cuestione el asistencialismo, redefina el papel de las personas en sus propios proyectos de vida y sitúe la comunidad como parte activa del sistema de apoyos. Este enfoque tiene implicaciones directas para la formación de profesionales, el diseño de servicios y la gobernanza de las organizaciones del sector.
La Cartera ofrece las primeras evidencias cuantificadas sobre desinstitucionalización en España: 1.015 personas han iniciado o completado procesos de tránsito desde instituciones hacia la comunidad y se han puesto en marcha 387 viviendas en la comunidad con una media de 2 personas por vivienda. Son cifras todavía pequeñas en relación con la escala del sistema, pero representan el primer cuerpo de evidencia disponible sobre la viabilidad del modelo en el contexto español.
La Secretaría de Estado de Derechos Sociales publica la Cartera de Innovaciones VIDAS, el mayor ejercicio de innovación social en cuidados realizado en España, con 95 innovaciones y 179 hallazgos extraídos de 19 proyectos piloto financiados con 156 millones de euros. Para el sector de atención a personas mayores, el documento aporta evidencia sobre la viabilidad de los tránsitos desde residencias a la comunidad, la eficacia de los modelos de permanencia en domicilio y el papel de las redes comunitarias en la prevención de la institucionalización. Claves del informe:
https://imserso.es/documents/d/global/cartera_innovaciones_vidas_red