El verano trae consigo altas temperaturas que, más allá de las molestias habituales, pueden acarrear consecuencias graves para la salud. Entre los trastornos más frecuentes por calor se encuentran las insolaciones y el golpe de calor, este último siempre considerado una urgencia médica. Los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra explican cómo reconocer sus síntomas y qué hacer mientras se espera asistencia sanitaria.
Las insolaciones y el golpe de calor son dos de los trastornos más habituales derivados de las altas temperaturas.
Ambos comparten un origen común, pero mientras las insolaciones pueden presentarse de forma leve, el golpe de calor es siempre grave.
Esta gravedad aumenta especialmente en dos grupos de población: los niños y las personas mayores.
Los síntomas del golpe de calor son fundamentalmente neurológicos.
Entre los signos que señalan los especialistas de la Clínica se encuentran el dolor de cabeza, la somnolencia y la desorientación.
También pueden aparecer problemas para caminar y, en los casos más graves, convulsiones.
A estos síntomas se suma la fiebre, que suele superar los 39-40 grados y resulta difícil de reducir, uno de los principales signos del golpe de calor.
Otro rasgo distintivo es el estado de la piel, caliente, seca y enrojecida, a diferencia del agotamiento por calor, en el que sí hay sudoración.
El golpe de calor puede "elevar de forma incontrolada" la temperatura corporal debido a un fallo de los mecanismos termorreguladores del organismo.
Si no se trata de forma precoz, este trastorno puede desembocar en un fallo multiorgánico.
Por este motivo, ante cualquier sospecha, los especialistas recomiendan acudir al servicio de urgencias más próximo sin demora.
Mientras se acude al servicio de urgencias o se produce el traslado, existen medidas para intentar reducir la temperatura corporal.
Los especialistas aconsejan enfriar a la persona afectada con paños empapados en agua fría, ventiladores o trasladándola a un lugar más fresco.
Estas medidas no sustituyen la atención médica urgente, pero pueden ayudar a mitigar el daño mientras esta llega.
El golpe de calor resulta especialmente peligroso en personas mayores, un colectivo más vulnerable a los efectos de las temperaturas extremas.
En residencias y domicilios, la vigilancia de signos como la confusión, la somnolencia o la desorientación cobra especial importancia durante las olas de calor.
La prevención, con una hidratación adecuada y la reducción de la exposición al calor en las horas centrales del día, sigue siendo la mejor herramienta frente a esta emergencia.
| Signo | Golpe de calor | Agotamiento por calor |
|---|---|---|
| Temperatura corporal | Supera los 39-40 ºC, difícil de reducir | Elevada pero más moderada |
| Piel | Caliente, seca y enrojecida (sin sudoración) | Sudoración abundante |
| Estado neurológico | Confusión, desorientación, somnolencia, convulsiones | Cansancio, sin alteración grave de conciencia |
| Gravedad | Siempre grave, emergencia médica | Generalmente leve, se resuelve en horas |
| Grupos de mayor riesgo | Niños y personas mayores | — |
El golpe de calor es una urgencia médica grave, especialmente en niños y personas mayores.