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El 34% de los conductores admite conducir bajo el efecto de fármacos

Seguridad vial · Medicación y conducción

Un estudio de Fundación Mapfre con 2.000 conductores revela que solo el 3% identifica espontáneamente la medicación como factor de riesgo al volante, a pesar de que el 83% sabe que existe ese riesgo

Redacción | Lunes 20 de julio de 2026

Fundación Mapfre, en colaboración con Fundación Bidafarma, la DGT y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, ha publicado un estudio sobre el conocimiento y la conducta de los conductores españoles ante la medicación al volante. Los resultados revelan una brecha preocupante: el 83% de los conductores reconoce que los fármacos pueden ser un riesgo, pero solo el 3% lo tiene presente de forma espontánea antes de ponerse al volante.



El alcance del problema: uno de cada tres conduce medicado

El 75% de los conductores ha tomado medicación que puede afectar a la conducción

Tres de cada cuatro conductores habituales han tomado en los últimos tres años algún medicamento que puede interferir con la capacidad de conducción.
De ellos, el 34% admite haber conducido bajo el efecto de esos fármacos.
Solo el 25% de los conductores habituales no ha tomado nunca medicación que pueda afectar a la conducción.

Los fármacos más consumidos al volante

Los más frecuentes son los antigripales y antitusivos, los relajantes musculares, los medicamentos para la alergia y los ansiolíticos o hipnóticos.
Los psicofármacos, los antipsicóticos y los antiepilépticos son los que los conductores asocian con mayor riesgo, aunque también son los menos consumidos.

Las personas mayores, el perfil de mayor exposición

El estudio identifica a las personas mayores polimedicadas como el grupo con mayor exposición al riesgo.
La acumulación de fármacos, las interacciones entre ellos y la mayor prevalencia de patologías cardiovasculares, neurológicas o metabólicas multiplican el impacto sobre la capacidad de conducción.
El riesgo aumenta exponencialmente al inicio o ante cambios de dosis en el tratamiento, o cuando se combina con alcohol.

El gran problema: saber el riesgo no se traduce en actuar

Una brecha de 26 puntos entre conocimiento y acción

El 83% de los conductores reconoce que la medicación puede suponer un riesgo alto al volante.
Sin embargo, solo el 57% declara que intentaría evitar conducir si tuviera que tomar ese tipo de fármacos.
La brecha entre conocimiento y acción preventiva real es de 26 puntos porcentuales.
Entre quienes ya conducen bajo los efectos de los fármacos, esa brecha sube hasta los 51 puntos.

La falsa sensación de control

El estudio identifica como uno de los principales problemas la autogestión del riesgo farmacológico.
Seis de cada diez conductores medicados creen que su medicación no les afecta o les afecta poco a la conducción.
Los testimonios recogidos son ilustrativos: "Llevo años tomando medicación y cojo el coche porque a mí no me afecta" o "Tomo pastillas para dormir por la noche, pero si al día siguiente estoy bien, cojo el coche."

Solo el 3% lo considera un riesgo espontáneamente

Cuando se pregunta qué factores suponen más riesgo al volante, los conductores citan en primer lugar la conducción temeraria de otros, las distracciones con el móvil, el alcohol y el cansancio.
La medicación aparece de forma espontánea solo en el 3% de las respuestas.
En cambio, el 72% extrema la precaución ante la lluvia y el 60% ante la conducción nocturna.

Los efectos que nadie quiere reconocer

La mitad de quienes conducen medicados ha notado algún efecto

El 49% de los conductores que han conducido tras tomar medicación reconoce haber notado algún efecto.
Los más frecuentes son somnolencia, cansancio, reflejos más lentos y menor atención o concentración.
Sin embargo, la reacción más habitual no es parar: el 27% sigue conduciendo con más cuidado, el 7% sigue igual y solo el 26% para o interrumpe el trayecto.

El pictograma de advertencia, todavía poco reconocido

Solo el 58% reconoce el símbolo de riesgo en los envases

Los envases de los medicamentos que pueden afectar a la conducción llevan un pictograma de advertencia oficial.
Sin embargo, solo el 58% de los conductores lo reconoce claramente.
Entre quienes conducen bajo los efectos de los fármacos, el reconocimiento baja al 54%.

El médico y el farmacéutico, las fuentes más confiables

Las fuentes que generan mayor confianza son el médico especialista (88%), el farmacéutico (82%) y el médico de atención primaria (83%).
El prospecto y el envase del medicamento son los soportes más recordados, pero generan menos confianza.
El estudio concluye que la prevención más eficaz se produce en el momento de la prescripción y la dispensación, antes de la primera toma.

Tabla: datos clave del estudio sobre medicación y conducción

Indicador Dato
Conductores que han tomado medicación de riesgo en 3 años 75%
Conductores que admiten conducir bajo efectos farmacológicos 34%
Conductores que citan la medicación como riesgo espontáneamente 3%
Conductores que reconocen el riesgo de la medicación 83%
Brecha conocimiento-acción preventiva 26 puntos porcentuales
Conductores que han notado efectos al conducir medicados 49%
Conductores que reconocen el pictograma de advertencia 58%
Mayor fuente de confianza Médico especialista (88%)

Implicaciones para el sector sociosanitario

Un riesgo especialmente relevante en personas mayores con polifarmacia

El estudio señala a las personas mayores polimedicadas como el grupo de mayor exposición al riesgo de conducción bajo efectos farmacológicos.
Muchos de los fármacos más comunes en este perfil, como los psicofármacos, los antihipertensivos, los antidiabéticos o los anticolinérgicos, figuran entre los que más pueden afectar a la capacidad de conducción.

El papel de los profesionales sociosanitarios en la prevención

El estudio confirma que el médico y el farmacéutico son las fuentes de información más recordadas y confiables para los pacientes en este ámbito.
Los profesionales de atención primaria, geriatría y farmacia que atienden a personas mayores tienen un papel clave en advertir sobre el riesgo de conducir bajo determinados tratamientos, especialmente en el inicio o ante cambios de dosis.

La polifarmacia y las interacciones, una combinación especialmente peligrosa

El riesgo de conducción no depende solo de un fármaco concreto sino de la acumulación de varios.
En personas mayores con varios tratamientos activos simultáneos, las interacciones pueden multiplicar el impacto sobre los reflejos, la atención y el tiempo de reacción de forma imprevisible.

Resumen

Un estudio de Fundación Mapfre con 2.000 conductores revela que el 34% conduce bajo el efecto de fármacos que pueden afectar a la conducción, aunque el 83% reconoce que existe ese riesgo.
La brecha entre conocimiento y acción preventiva es de 26 puntos, y sube a 51 entre quienes ya conducen medicados, poniendo de manifiesto una falsa sensación de control especialmente preocupante en personas mayores con polifarmacia.
Claves del estudio:

  • El 75% de los conductores ha tomado medicación de riesgo en los últimos tres años
  • Solo el 3% cita espontáneamente la medicación como factor de riesgo al volante
  • El 49% de quienes conducen medicados ha notado algún efecto, pero la mayoría sigue conduciendo
  • Solo el 58% reconoce el pictograma de advertencia en los envases
  • El médico y el farmacéutico son las fuentes más confiables para informar sobre este riesgo

Referencias

https://documentacion.fundacionmapfre.org/documentacion/publico/es/media/group/1137108.do

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