El Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, SoledadES, impulsado por Fundación ONCE y Fundación AXA, ha publicado el Estudio sobre Soledad No Deseada y Salud Mental en España 2026. El informe, basado en una encuesta representativa de la población española, confirma que soledad y salud mental se retroalimentan de forma bidireccional y que su combinación multiplica los riesgos de forma muy significativa.
La soledad no deseada afecta al 20,2% de la población adulta residente en España.
El 81,1% de las personas en esa situación lleva dos o más años en ella.
El 15,6% de la población española vive una soledad persistente de larga duración.
Tres de cada cuatro personas (74,3%) han sentido soledad en algún momento de su vida.
Los problemas de salud mental, diagnosticados o percibidos, afectan al 24% de la población española.
El 13,3% tiene un diagnóstico formal y el 10,6% los percibe sin haber sido diagnosticado.
El 58,4% de las personas que sufren soledad no deseada presenta también problemas de salud mental, diagnosticados o percibidos.
Entre quienes no sienten soledad, esa cifra baja al 15,2%.
La diferencia es de casi cuatro veces.
El 49,1% de las personas con problemas de salud mental sufre también soledad no deseada.
Entre quienes no tienen problemas de salud mental, solo el 11% experimenta soledad.
Casi la mitad de las personas que sufren tanto soledad como problemas de salud mental (43,8%) ha tenido pensamientos autolesivos o suicidas.
Entre las personas sin soledad ni problemas de salud mental, ese dato se reduce al 2,1%.
La diferencia es de más de veinte veces.
La soledad no deseada afecta al 31,2% de las personas con discapacidad y al 45,5% de las personas con dependencia.
El 35,7% de las personas con discapacidad declara tener problemas de salud mental, frente al 22,6% de las personas sin discapacidad.
La soledad afecta al 23,2% de las mujeres frente al 16,6% de los hombres.
Los problemas de salud mental son también más frecuentes entre mujeres (30,1%) que entre hombres (17%).
Los problemas de salud mental son inversamente proporcionales a la edad.
Afectan al 38,5% de los jóvenes de 18 a 24 años y solo al 8,5% de los mayores de 75 años.
Las personas que viven solas tienen una prevalencia de soledad del 33,3%, frente al 17,5% de las que conviven con alguien.
Si a vivir solo se suma un problema de salud mental, la soledad alcanza el 64,6%.
La prevalencia de problemas de salud mental se duplica entre las personas que llegan con dificultad a fin de mes (35,4%) frente a las que llegan con facilidad (18,4%).
Cuando se combinan problemas económicos y de salud mental, la soledad llega al 59,6%.
El 77,6% de la población cree que es bastante o muy difícil reconocer un problema de salud mental ante los demás.
Las barreras identificadas por el estudio incluyen el estigma, las dificultades para solicitar ayuda, las barreras económicas para acceder a apoyo psicológico y la insuficiencia de recursos preventivos y comunitarios.
Entre quienes no tienen personas de apoyo en su entorno, la prevalencia de soledad sube al 46,7%.
Entre quienes tienen un círculo de apoyo amplio, la soledad afecta a alrededor del 10%.
| Grupo | Soledad no deseada | Problemas de salud mental |
|---|---|---|
| Población general | 20,2% | 24,0% |
| Personas con discapacidad | 31,2% | 35,7% |
| Personas con dependencia | 45,5% | — |
| Mujeres | 23,2% | 30,1% |
| Hombres | 16,6% | 17,0% |
| Jóvenes 18-24 años | — | 38,5% |
| Mayores de 75 años | — | 8,5% |
| Personas que viven solas | 33,3% | — |
| Personas LGTBI+ | 34,2% | — |
| Con dificultades económicas | — | 35,4% |
El dato de que el 45,5% de las personas con dependencia sufre soledad no deseada interpela directamente al sector sociosanitario.
La dependencia no solo limita la autonomía física: también incrementa de forma muy significativa el riesgo de soledad y de problemas de salud mental asociados.
Este hallazgo refuerza la necesidad de que los servicios de atención a la dependencia incorporen de forma sistemática la dimensión emocional y relacional, y no solo la atención funcional o sanitaria.
El estudio confirma que soledad y salud mental se retroalimentan, y que su combinación puede llevar a situaciones de alto riesgo.
En el entorno residencial, donde la soledad no deseada es estructural para muchos residentes, la atención a la salud mental es todavía insuficiente en la mayoría de los centros, como reveló la encuesta de la OCU de 2026, que señaló que el 36% de los residentes no recibe atención psicológica semanal.
El estudio concluye que la respuesta a la soledad no deseada y a los problemas de salud mental no puede recaer únicamente en la persona.
Debe construirse también desde lo comunitario: vínculos significativos, participación social y entornos inclusivos son los factores protectores con mayor evidencia.
El Estudio sobre Soledad No Deseada y Salud Mental en España 2026 del Observatorio SoledadES confirma que el 20,2% de los españoles sufre soledad no deseada y que la relación entre soledad y salud mental es bidireccional y se retroalimenta: el 58,4% de las personas en soledad tiene también problemas de salud mental, y casi la mitad ha tenido pensamientos autolesivos o suicidas.
Los grupos más expuestos son las personas con discapacidad o dependencia, las mujeres, quienes viven solos y quienes atraviesan dificultades económicas.
Claves del estudio:
https://www.soledades.es/estudios/estudio-sobre-soledad-no-deseada-y-salud-mental-en-espana-2026