La Organización Mundial de la Salud ha publicado la segunda edición de sus guías sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia. El documento, publicado el 15 de julio de 2026, actualiza la primera edición de 2019 e incorpora nuevas evidencias: hasta el 45% de los casos de demencia podría prevenirse o retrasarse actuando sobre factores de riesgo modificables.
Más de 57 millones de personas viven con demencia en todo el mundo y cada año se diagnostican casi 10 millones de nuevos casos.
La enfermedad de Alzheimer es la forma más común y representa entre el 60% y el 70% de los casos.
La carga de la demencia crece especialmente en los países de renta baja y media, donde el envejecimiento poblacional avanza más rápido que los sistemas de cuidados.
No existe un tratamiento curativo para la demencia.
Sin embargo, la OMS estima que hasta el 45% del riesgo puede atribuirse a factores modificables sobre los que es posible actuar.
El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha señalado que los países disponen ahora de recomendaciones basadas en la evidencia que pueden aplicar de inmediato para proteger la salud cognitiva de su población.
La segunda edición amplía el alcance de la guía original incorporando recomendaciones sobre cinco áreas nuevas.
La primera es el sueño: la calidad y duración del sueño tienen ahora evidencia suficiente para ser incluidas como factor de riesgo modificable.
La segunda es el ictus: su prevención y tratamiento se incorporan como estrategia de reducción del riesgo de demencia.
La tercera es el traumatismo craneoencefálico, especialmente relevante por su relación con el desarrollo posterior de deterioro cognitivo.
La cuarta es la discapacidad visual no tratada, que se suma a la pérdida auditiva como factor de riesgo sensorial modificable.
La quinta es la exposición a la contaminación del aire, en lo que supone la primera recomendación medioambiental de la guía.
La segunda edición reafirma cinco factores ya presentes en la primera: dieta saludable, reducción del consumo de alcohol, abandono del tabaco, control de la dislipemia y actividad física regular.
Se mantienen también las recomendaciones sobre el control de la hipertensión, la diabetes y el peso corporal, así como el tratamiento de la depresión y la pérdida auditiva.
Por primera vez, la guía incluye recomendaciones sobre intervenciones multidominio: programas que combinan varios factores de riesgo de forma simultánea.
La evidencia apunta a que actuar sobre varios factores a la vez es más eficaz que las intervenciones sobre un único factor.
La OMS desaconseja expresamente el uso de vitamina B, vitamina E, omega-3 o multivitamínicos como estrategia de prevención de la demencia, a menos que exista una deficiencia diagnosticada.
Este punto es relevante dado el uso extendido de estos suplementos en personas mayores con el objetivo de proteger la memoria.
La guía recomienda el entrenamiento cognitivo, la estimulación cognitiva y la participación social activa para adultos con cognición normal o con deterioro cognitivo leve.
Estas intervenciones tienen evidencia suficiente para ser recomendadas como estrategia de reducción del riesgo.
Las personas con mayor nivel educativo tienen menor riesgo de demencia.
La guía señala que la educación a lo largo de toda la vida, incluyendo la estimulación intelectual en la vejez, puede actuar como factor protector.
| Factor | Novedad respecto a 2019 | Recomendación |
|---|---|---|
| Actividad física | No | Aumentar la actividad física regular |
| Tabaco | No | Abandono del consumo |
| Alcohol | No | Reducción del consumo nocivo |
| Dieta saludable | No | Seguir una dieta equilibrada |
| Control de hipertensión | No | Gestión activa de la tensión arterial |
| Control de diabetes | No | Gestión activa de la glucemia |
| Pérdida auditiva | No | Uso de audífonos cuando esté indicado |
| Depresión | No | Detección y tratamiento |
| Sueño | Sí | Atención a la calidad y duración del sueño |
| Ictus | Sí | Prevención y tratamiento |
| Traumatismo craneoencefálico | Sí | Prevención activa |
| Discapacidad visual | Sí | Corrección cuando esté indicada |
| Contaminación del aire | Sí | Reducción de la exposición |
| Intervenciones multidominio | Sí | Recomendadas para mayor eficacia |
Las guías de la OMS sobre demencia son la referencia internacional más importante en prevención del deterioro cognitivo.
Su segunda edición amplia el marco de actuación para los profesionales del sector sociosanitario, que trabajan directamente con la población de mayor riesgo: personas mayores con factores de riesgo acumulados, pérdida auditiva, sedentarismo, aislamiento social o problemas de sueño.
Los centros de atención a personas mayores son entornos ideales para implementar las intervenciones multidominio que la OMS recomienda por primera vez en esta edición.
La combinación de actividad física, estimulación cognitiva, participación social, dieta saludable y control de factores de riesgo cardiovascular ya forma parte de la actividad habitual de muchos centros, y esta guía aporta el respaldo científico de la máxima autoridad sanitaria mundial.
La recomendación de la OMS de no usar vitaminas ni suplementos como estrategia preventiva es especialmente relevante para las familias de personas mayores que invierten en estos productos con la esperanza de proteger la memoria de sus seres queridos.
La OMS ha publicado la segunda edición de sus guías sobre reducción del riesgo de demencia, con la principal novedad de que hasta el 45% de los casos podría prevenirse o retrasarse actuando sobre factores modificables, cinco de ellos nuevos: sueño, ictus, traumatismo craneal, discapacidad visual y contaminación del aire.
La guía incorpora por primera vez recomendaciones sobre intervenciones multidominio y desaconseja el uso de vitaminas y suplementos como estrategia preventiva sin deficiencia diagnosticada.
Claves de la guía: