Un análisis de sangre podría anticipar el riesgo de alzhéimer hasta una década antes de que aparezcan los primeros síntomas. Así lo demuestra un estudio del Proyecto Vallecas, impulsado por el Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas (CIEN) y la Fundación Reina Sofía, liderado por el doctor Jesús Silva Rodríguez. El trabajo, publicado en Alzheimer's & Dementia, confirma que el biomarcador %p-tau217 permite clasificar a las personas mayores sanas según su riesgo real de desarrollar la enfermedad.
El estudio incluyó a 982 personas mayores cognitivamente sanas, con una edad media de 75 años y un 64% de mujeres.
Los participantes, procedentes del Proyecto Vallecas, fueron seguidos anualmente durante un máximo de 12 años, con una media de seguimiento de 7,9 años.
Al inicio del estudio se midió el %p-tau217 en plasma mediante espectrometría de masas, y con esos valores se clasificó a cada participante en una de cuatro categorías de riesgo.
Los participantes se dividieron en los grupos "Bajo" (674 personas, el 68,6% del total), "Intermedio" (145 personas, el 14,8%), "Elevado" (103 personas, el 10,5%) y "Alto" (60 personas, el 6,1%).
El deterioro cognitivo, medido con los test mPACC y MMSE, se aceleró de forma progresiva a medida que aumentaba el nivel de %p-tau217.
La atrofia del hipocampo también fue significativamente más rápida en los grupos "Elevado" y "Alto" que en los grupos "Bajo" e "Intermedio".
El deterioro clínico y funcional, medido con las escalas CDR-SB y FAQ, siguió el mismo patrón: a mayor %p-tau217, mayor y más rápido deterioro.
Los investigadores también analizaron otros dos biomarcadores en plasma relacionados con la neurodegeneración, la GFAP y el NfL.
La GFAP mostró diferencias entre grupos ya desde el inicio del estudio, pero su aumento más pronunciado con el tiempo se limitó al grupo de mayor riesgo.
Los cambios en el NfL siguieron un patrón similar, aunque con una significación estadística menor.
El análisis de supervivencia mostró un riesgo significativamente mayor de progresar a deterioro cognitivo leve y a demencia en los grupos con mayor %p-tau217.
Los grupos "Elevado" y "Alto" presentaron un riesgo más de seis veces superior de desarrollar la enfermedad frente a los grupos de menor riesgo.
El grupo "Bajo" mostró un valor predictivo negativo del 92,1% para la conversión a deterioro cognitivo leve, incluso a los diez años de seguimiento.
El grupo "Alto", en cambio, mostró un valor predictivo positivo moderado: del 55% a los cinco años y del 71% a los diez años para deterioro cognitivo leve, y del 34% y el 41%, respectivamente, para la demencia.
Los autores concluyen que el %p-tau217 en plasma es un biomarcador robusto y escalable para identificar de forma temprana a las personas sanas con mayor riesgo de neurodegeneración y deterioro cognitivo asociados al alzhéimer.
Destacan especialmente que las personas con los niveles más bajos de %p-tau217 mostraron un riesgo mínimo de progresión clínica, incluso tras un seguimiento a largo plazo.
Los investigadores señalan que esta capacidad para descartar el riesgo con alta fiabilidad permitirá concentrar el seguimiento clínico y los recursos en quienes realmente los necesitan.
| Grupo de riesgo (%p-tau217) | Participantes | % del total | Riesgo de progresión |
|---|---|---|---|
| Bajo | 674 | 68,6% | VPN del 92,1% a los 10 años (descarta el riesgo) |
| Intermedio | 145 | 14,8% | Deterioro más lento que los grupos de mayor riesgo |
| Elevado | 103 | 10,5% | Riesgo más de 6 veces mayor de progresión |
| Alto | 60 | 6,1% | VPP del 55%-71% (DCL) y 34%-41% (demencia) |
Un análisis de sangre permite estratificar el riesgo de alzhéimer en personas mayores sanas hasta una década antes de los primeros síntomas.