¿Cómo sabe un médico si conviene que empieces a tomar pastillas para el colesterol antes de que llegue a darte un infarto? Hasta ahora, la forma habitual es hacer un cálculo con datos como tu edad, tu colesterol o tu tensión. Un estudio presentado en el Congreso Europeo de Cardiología ha comparado ese método de toda la vida con otro más directo: hacerte un escáner que muestra si ya hay calcio acumulado en las arterias del corazón, señal de que se está formando placa. El resultado es que ambos métodos protegen igual de bien frente a un infarto o un ictus, pero la gente sigue mucho mejor el tratamiento cuando ha visto la prueba con sus propios ojos.
En el estudio participaron 5.772 personas de Estados Unidos, con una edad media de 64 años y algo más de la mitad mujeres.
Ninguna de ellas había tenido antes un infarto, un ictus, diabetes, ni tomaba pastillas para el colesterol, es decir, partían todas de una situación de aparente buena salud.
Los investigadores recuerdan que muchas personas que mueren de un infarto no habían notado ningún síntoma antes, de ahí el interés en encontrar mejores formas de detectar el riesgo a tiempo.
A la mitad de los participantes se les orientó con el método clásico: una fórmula que combina el colesterol, la edad, la tensión arterial y otros datos para calcular las probabilidades de sufrir un problema cardiovascular en los próximos años.
A la otra mitad se les hizo un escáner, una especie de radiografía avanzada que mide directamente cuánto calcio hay acumulado en las arterias que riegan el corazón, una señal visible de que ya existe placa formándose.
Con esa información, cada médico y su paciente decidieron juntos si convenía empezar el tratamiento.
Después de seguir a los participantes durante algo más de cuatro años, el porcentaje de personas que sufrió un infarto, un ictus u otro problema cardiovascular grave fue prácticamente idéntico en los dos grupos: un 2,7% en cada uno.
Esto significa que, en la práctica, guiarse por el escáner no protegió más ni menos que guiarse por el método clásico.
Los propios investigadores señalan que hubo menos casos graves de los que esperaban, lo que dificultó demostrar con total seguridad estadística que un método fuera mejor que el otro.
Aquí está el hallazgo más llamativo: a las personas del grupo del método clásico se les recomendó empezar el tratamiento más de tres veces más a menudo que a las del grupo del escáner.
Sin embargo, entre quienes recibieron la recomendación basada en el escáner, un 62% siguió realmente el tratamiento, frente a solo un 23% en el grupo del método clásico.
Es decir, cuando una persona ve con sus propios ojos que tiene calcio acumulado en las arterias, se toma más en serio la pastilla diaria que cuando solo le dicen que "su riesgo estadístico es alto".
Los autores del estudio son cautos: no se trata de un resultado definitivo, sino de una pista importante sobre cómo mejorar las revisiones del corazón y que la gente cumpla mejor el tratamiento.
El investigador principal, el doctor Joseph B. Muhlestein, plantea que estos datos servirán para diseñar un nuevo estudio más amplio que compare ambos métodos con mayor precisión.
Las guías médicas europeas ya recomiendan usar el escáner de calcio como una prueba complementaria en personas con un riesgo intermedio, no como sustituto del método clásico.
| Indicador | Método clásico (cálculo con tus datos) | Escáner de las arterias |
|---|---|---|
| Veces que se recomendó el tratamiento | Más de 3 veces más a menudo | Mucho menos frecuente |
| Personas que siguieron el tratamiento | 23% | 62% |
| Infartos o ictus graves en 4 años y medio | 2,7% | 2,7% |
https://www.eurekalert.org/news-releases/1141917
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42106092/