La terapia con muñecas en personas con demencia es una intervención no farmacológica que ayuda a reducir la agitación y la ansiedad, mejorando así la calidad de vida de los pacientes. Este enfoque utiliza muñecos realistas para fomentar el bienestar emocional, permitiendo a los mayores expresar afecto y recuperar roles de cuidado. Beneficios como la mejora del estado emocional, reducción de comportamientos disruptivos y mayor interacción social son comunes. La terapia se adapta a cada individuo, respetando su voluntad y preferencias. En centros como Grupo Emera, esta técnica se integra con otras terapias para ofrecer un cuidado integral y personalizado.
La terapia con muñecas en personas con demencias se ha convertido en una intervención no farmacológica que busca aliviar los síntomas de agitación, ansiedad y comportamientos disruptivos que afectan tanto a los pacientes como a sus familiares. Este enfoque se presenta como una alternativa viable para quienes consideran la posibilidad de ingresar a sus seres queridos en una residencia de ancianos o desean mejorar su bienestar en el hogar.
El uso de muñecos realistas permite a los adultos mayores experimentar un sentido de cuidado y afecto, al tiempo que facilita la comunicación y mejora la interacción social. A continuación, se detallan algunos de los beneficios observados:
Esta terapia consiste en el uso terapéutico de muñecos que simulan bebés, destinados a promover el bienestar emocional en personas con deterioro cognitivo moderado o grave. No se trata de infantilizar al adulto, sino de validar sus sentimientos y necesidades afectivas.
La técnica se basa en tres pilares teóricos: la teoría del apego, propuesta por John Bowlby; la teoría del objeto transicional; y el modelo de atención centrada en la persona. Según estas teorías, los humanos necesitan establecer vínculos afectivos significativos, especialmente cuando se sienten vulnerables.
Para garantizar su efectividad, es fundamental adaptar esta intervención al individuo y su contexto. En nuestros centros amigables con las personas mayores, seguimos protocolos específicos que consideran diversos aspectos importantes:
La terapia se aplica principalmente a personas con demencias moderadas o avanzadas. Es crucial que exista interés por parte del residente; si muestra curiosidad por el muñeco, puede beneficiarse. Sin embargo, si lo rechaza, no debe forzarse su uso.
Suele utilizarse muñecas hiperrealistas, que imitan bebés recién nacidos. Estas muñecas están diseñadas para ser lo más auténticas posible y no deben ser confundidas con juguetes infantiles obvios. La elección entre una muñeca niña o niño dependerá preferentemente del residente.
Las actividades giran en torno al cuidado del muñeco como si fuera un bebé real. Esto incluye acciones sencillas como vestirlo, alimentarlo o pasearlo. El objetivo es ofrecer ocupaciones cotidianas que den sentido al día del residente.
A menudo, esta terapia se combina con otros métodos no farmacológicos. En Grupo Emera complementamos esta técnica con programas de estimulación cognitiva para ancianos, así como actividades sensoriales como musicoterapia. Los beneficios son evidentes: cantar al bebé o acunarle refuerza tanto la conexión emocional como el efecto calmante.
Nuestra filosofía se centra en ofrecer cuidados integrales y personalizados. La terapia con muñecas en personas con demencias, aplicada adecuadamente, ha demostrado ser eficaz para mejorar la calidad de vida del mayor. Se observa una disminución notable en episodios de agitación y un aumento en interacciones sociales positivas.
A medida que continuamos implementando este enfoque innovador dentro del cuidado geriátrico, confirmamos que es posible lograr un impacto positivo significativo en el bienestar emocional y social de nuestros residentes.
No. La terapia con muñecas no reemplaza tratamientos farmacológicos prescritos por médicos; es una intervención complementaria que puede ayudar a reducir medicación psicotrópica bajo supervisión médica.