Investigadores y expertos se reúnen en el VII Seminario Académico del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre para discutir los desafíos sanitarios y sociales que enfrenta una población cada vez más longeva. Destacan la importancia de vivir no solo más años, sino con calidad de vida y autonomía. Juan Luis Arsuaga resalta la confusión entre esperanza de vida y longevidad, mientras que otros especialistas presentan herramientas innovadoras para abordar el envejecimiento cognitivo y la conciliación laboral. La jornada enfatiza la necesidad de políticas inclusivas que reconozcan el valor de las personas mayores en la sociedad y el mercado laboral. En España, más del 34% de la población son mayores de 65 años, lo que plantea retos significativos en diversas áreas como salud, empleo y urbanismo.
Investigadores y expertos se reunieron para discutir los desafíos sanitarios y sociales que enfrenta una población cada vez más longeva, en el marco del VII Seminario Académico del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre. Durante el evento, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga enfatizó que la cantidad de personas mayores en una sociedad refleja su conocimiento y experiencia colectiva. Según Arsuaga, “una sociedad con más personas capaces de transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones tiene una ventaja enorme, porque el conocimiento no empieza de cero”.
El seminario, celebrado en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid, abordó la distinción entre esperanza de vida y longevidad. Arsuaga aclaró que la esperanza de vida es una media estadística, mientras que la longevidad se refiere al límite biológico de nuestra especie. Destacó el avance de la medicina moderna, que ha permitido a más personas alcanzar edades avanzadas, pero subrayó que el verdadero desafío radica en vivir esos años con calidad.
Carmen Pérez González, vicerrectora de la Universidad Carlos III, también participó en el seminario y señaló que la longevidad impacta diversas áreas como el empleo, la salud y la sostenibilidad. Abogó por fortalecer alianzas entre universidades, administraciones públicas e instituciones para abordar este fenómeno de manera integral. Además, advirtió sobre los peligros del edadismo que puede desestimar el valor de las personas mayores.
A lo largo del evento, se destacó la importancia del papel activo de las personas sénior en la sociedad. La escritora Carmen Posadas y Elvira Vega, directora general de Fundación Mapfre, resaltaron que este grupo representa más de 16,7 millones de personas en España, equivalentes al 34% de la población. Ambas coincidieron en que combinar juventud y experiencia fortalece a las organizaciones y alertaron sobre la invisibilización económica y cultural que sufren.
Siete investigadores académicos analizaron los principales retos vinculados al envejecimiento poblacional. Uno de estos desafíos es no solo vivir más años, sino hacerlo manteniendo autonomía y calidad de vida. Carlos Spuch, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, enfatizó que “la nueva longevidad debe aspirar a preservar la función cognitiva y la dignidad hasta el final”. Presentó un innovador enfoque preventivo utilizando biomarcadores presentes en saliva para detectar deterioro cognitivo.
Ander Matheu, investigador Ikerbasque del Instituto Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, propuso un Índice de Resiliencia de Envejecimiento (IR) para medir trayectorias individuales del envejecimiento. Esta herramienta busca optimizar recursos sanitarios y promover un envejecimiento saludable. Asimismo, Marcos Ríos presentó un modelo digital capaz de evaluar procesos cognitivos mediante inteligencia artificial.
Leire Gartzia, profesora en Deusto Business School, analizó cómo el envejecimiento afecta a la conciliación laboral. Su investigación revela que entre un 40% y un 60% de los trabajadores enfrentan conflictos entre trabajo y familia debido a responsabilidades hacia padres mayores. Gartzia argumentó que las políticas laborales deben adaptarse para incluir explícitamente estas necesidades.
A medida que crecen las exigencias laborales, disminuye el tiempo disponible para acompañar a los mayores: “Este descenso no es solo individual; refleja entornos laborales poco compatibles con la longevidad”, afirmó. Propuso modelos laborales inclusivos centrados en el cuidado familiar como clave para mejorar el bienestar laboral.
A pesar de asociarse comúnmente al ámbito rural, Carolina Montoro destacó durante su intervención que muchas personas mayores residen en ciudades donde su crecimiento demográfico es acelerado. Explicó que existen desigualdades territoriales notables: algunas áreas urbanas presentan niveles altos de envejecimiento mientras otras mantienen poblaciones más jóvenes gracias a migraciones internacionales.
“En España, más del 20% tiene más de 65 años”, advirtió Montoro. Este fenómeno demográfico planteará importantes retos sociales y económicos relacionados con vivienda y servicios públicos. Propuso varios modelos para entender mejor las diversas situaciones del envejecimiento urbano.
- Fuente original: https://www.pmp.org.es/actualidad/noticias/inve...
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 16,7 millones | Número de personas mayores en España |
| 34% | Porcentaje que representan las personas mayores en la población total de España |
| 20% | Porcentaje de la población española que tiene más de 65 años |
El seminario se centra en los desafíos sanitarios y sociales que enfrenta una población cada vez más longeva, destacando la importancia de vivir no solo más años, sino con calidad de vida.
La esperanza de vida es una media estadística, mientras que la longevidad se refiere al límite biológico de nuestra especie. Es importante entender esta distinción para abordar los retos del envejecimiento poblacional.
Las personas mayores son vistas como portadoras de conocimiento y experiencia, y su contribución es esencial para transmitir lo aprendido a las nuevas generaciones, lo que fortalece a la sociedad en su conjunto.
Se mencionan retos como preservar la autonomía y función cognitiva, así como abordar el impacto del envejecimiento en el ámbito laboral y la necesidad de políticas inclusivas que consideren el cuidado de personas mayores.
Se han presentado herramientas como la "Firma SALVIA", que utiliza biomarcadores en saliva para detectar deterioro cognitivo, y un Índice de Resiliencia de Envejecimiento (IR) para medir trayectorias personalizadas de envejecimiento.
A pesar de asociarse comúnmente con áreas rurales, la mayoría de las personas mayores vive en ciudades. El fenómeno del envejecimiento urbano plantea retos significativos en términos de vivienda, movilidad y servicios públicos.