La llegada del verano implica que muchas familias regresen a sus segundas residencias, lo que puede aumentar el riesgo de accidentes para las personas mayores. Es crucial adaptar el entorno para prevenir caídas y otros incidentes. Expertos de Sanitas recomiendan revisar accesos, mejorar la iluminación nocturna, adaptar los baños y asegurar la estabilidad en terrazas y escaleras. Además, es importante organizar la medicación y mantener rutinas familiares para ayudar a las personas mayores a adaptarse emocionalmente al cambio de entorno. Mantener hábitos saludables como la hidratación y evitar salir en las horas más calurosas también son esenciales para garantizar su bienestar durante el verano. Para más información, visita el enlace: https://corporativo.sanitas.es/entorno-seguro-en-la-segunda-residencia-claves-para-evitar-accidentes-en-personas-mayores-durante-el-verano/
El verano trae consigo la oportunidad de disfrutar de las segundas residencias, un momento que muchas familias aprovechan para desconectar. Sin embargo, este cambio de escenario puede incrementar el riesgo de accidentes, especialmente en hogares que han permanecido cerrados durante largos períodos o que no están adaptados a las necesidades actuales de sus habitantes. Para las personas mayores, la prevención es crucial, ya que un simple tropiezo o una deshidratación pueden comprometer gravemente su autonomía.
De acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad, el 30% de los mayores de 65 años y el 50% de los mayores de 80 sufren caídas al menos una vez al año. Aunque no todos los accidentes son evitables, muchos riesgos se pueden mitigar mediante una revisión exhaustiva del entorno, la adaptación del hogar y la consideración de factores como la movilidad, la visión y las condiciones médicas existentes.
“Al regresar a una casa de verano que no forma parte de su rutina diaria, es fundamental observar cómo se mueve una persona mayor en ese espacio. No basta con verificar que todo esté limpio; hay que asegurarse de que pueda acceder al baño por la noche sin problemas, levantarse de la cama con seguridad y cocinar sin riesgo a quemaduras”, explica Miriam Piqueras, directora Médica de Sanitas Mayores.
Las segundas residencias suelen presentar riesgos específicos: alfombras sueltas, muebles mal colocados y escalones poco visibles son solo algunos ejemplos. Además, el calor extremo puede intensificar el cansancio y provocar mareos, lo que resulta especialmente preocupante para quienes padecen enfermedades crónicas o están bajo tratamiento médico.
Ante esta situación, los expertos en geriatría sugieren realizar una serie de adaptaciones antes de llegar a la segunda residencia:
“El cambio estacional también implica un ajuste emocional. Un entorno desconocido puede generar inseguridad en las personas mayores, aumentando su temor a sufrir caídas”, señala Soledad Scarcella, psicóloga del servicio Blua de Sanitas. “Anticipar su llegada y mantener rutinas familiares les ayuda a sentirse más seguros”.
A lo largo del verano, es esencial seguir hábitos preventivos sencillos: ventilar durante las horas más frescas del día, mantenerse hidratado y evitar salir durante las horas más calurosas son recomendaciones clave. Además, es importante estar atento a síntomas como mareos o confusión; si aparecen estos signos, se debe consultar con un profesional sanitario.
| Categoría | Cifra |
|---|---|
| Porcentaje de personas mayores de 65 años que se caen al menos una vez al año | 30% |
| Porcentaje de personas mayores de 80 años que se caen al menos una vez al año | 50% |
Es importante revisar accesos, baños, iluminación y zonas de paso para reducir el riesgo de caídas. Además, se debe adaptar la vivienda a las necesidades actuales de los mayores y considerar factores como la movilidad, visión y medicación.
En las segundas residencias pueden surgir riesgos como alfombras sueltas, muebles mal ubicados, cables visibles, escalones poco señalizados y terrazas con desniveles.
Se recomienda instalar barras de sujeción, utilizar alfombrillas antideslizantes y considerar el uso de una silla de ducha si hay inestabilidad.
Mantener hábitos como ventilar en horas frescas, beber agua con frecuencia, evitar salidas en horas centrales del día y estar atento a síntomas como mareo o confusión es fundamental para la salud de los mayores.
El cambio de entorno puede alterar horarios o favorecer olvidos; por lo tanto, es útil preparar la medicación por días y tener a mano los teléfonos útiles para actuar rápidamente ante cualquier imprevisto.