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La buena salud de la atención a domicilio llevará a Cuidum a crecer un 30% en 2021

Cuidum aspira a cerrar 2020 con una facturación de 1,5 millones de euros y prevé crecer un 30 % en 2021.
Cuidum aspira a cerrar 2020 con una facturación de 1,5 millones de euros y prevé crecer un 30 % en 2021.
martes 01 de diciembre de 2020, 08:30h

La startup Cuidum aspira a cerrar 2020 con una facturación de 1,5 millones de euros y prevé crecer un 30 % en 2021. Los servicios para encontrar cuidador profesional gozan de buena salud debido a la pandemia.

Cuidum crecerá un 30 % en 2021. La startup para encontrar cuidadores profesionales para personas mayores o en situación de dependencia aspira a cerrar este convulso 2020 con una facturación de 1,5 millones de euros, según destaca la empresa valenciana. Unas cifras que llegan en plena pandemia, cuando las restricciones de primavera paralizaron los ingresos en residencias de mayores.

La compañía ya ofrece 30.000 horas de cuidados al mes, de las cuales tres cuartas partes lo son durante las 24 horas del día. Cuidum cifra en 60.000 el número de familias que ya han contratado sus servicios en España. Una cifra que aspira a que siga creciendo durante los próximos meses, según sus previsiones.

“Prevemos una facturación superior a los dos millones de euros, aupados por una mayor demanda, pero también en un contexto y sector cada vez más digitalizado”, ha explicado Jorge Cantero a un portal digital del sector sociosanitario.

Cuidum aspira a cerrar 2020 con una facturación de 1,5 millones de euros y prevé crecer un 30 % en 2021

Cuidum, fundada en 2015, pertenece a una generación de startups tecnológicas centradas en proporcionar cuidadores profesionales a personas mayores o en situación de dependencia. Una tendencia que está creando una importante oferta de servicios similares en esencia, casi siempre mediados por la tecnología, que actúa como vector y punto de encuentro entre las familias y los profesionales.

La importante proliferación de estas compañías se explica por varias razones. La primera es la demografía del país, con más de 9 millones de personas mayores de 65 años, una cifra que no dejará de crecer durante las próximas décadas. La segunda razón está íntimamente relacionada: cuantas más personas mayores haya en el país, y de mayor edad por la progresiva mejora en la esperanza de vida, mayor porcentaje de personas con dependencia habrá. Y existe una tercera razón que engloba a las anteriores: el aumento de la dependencia está especializando las residencias de mayores en la atención a estas personas que no pueden valerse por sí mismas, lo que, en cierto modo, provoca que exista espacio para un modelo de cuidados intermedios en el hogar.

Crece la asistencia a domicilio, pero las residencias mantienen su papel

Unos cuidados que se producen cuando está mermada la autonomía del mayor, pero no hasta el punto de requerir apoyo continuo. Algo que permite retrasar el ingreso en una residencia de mayores y ofrecer, mientras tanto, cuidados profesionales que acompañen al mayor durante su envejecimiento hasta el momento en el que ya sea necesario el ingreso en una residencia.

Como punto extraordinario a este esquema está la pandemia, que paralizó durante semanas los ingresos y ha sometido a un intenso estrés a las residencias de mayores. Algo que ha llevado a muchas familias a optar por los cuidados domiciliarios hasta que la situación se estabilice, si bien las extremas medidas de seguridad adoptadas por estos centros, unido a una relajación en las restricciones, ha reavivado el interés por las residencias. Y la necesidad de estos entornos seguros y adaptados para los mayores y dependientes.

Servicios, en definitiva, complementarios e incluso progresivos, siempre enfocados a procurar cuidados de calidad a quienes más lo necesitan.
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