¿Es siempre saludable una dieta alta en proteínas? Una investigación internacional sugiere que la respuesta depende de la fecha de nacimiento. Mientras que para las personas de mediana edad el exceso de proteína animal puede ser tan perjudicial como el tabaco, para los ancianos se convierte en un aliado esencial para mantener la salud.
El estudio, realizado con datos de miles de personas durante casi dos décadas, encontró una relación directa entre el consumo elevado de proteínas y el aumento de enfermedades graves. En adultos de entre 50 y 65 años, una dieta rica en proteínas animales multiplica por cuatro el riesgo de morir por cáncer, un factor comparable al tabaquismo.
La clave de este proceso reside en una hormona llamada IGF-1. Esta sustancia ayuda a nuestro cuerpo a crecer, pero en la edad adulta, niveles demasiado altos actúan como "combustible" para el crecimiento de tumores. Las proteínas de origen animal son las que más disparan esta hormona, a diferencia de las proteínas vegetales como las de las legumbres.
| Factor analizado |
De 50 a 65 años |
Mayores de 65 años |
| Riesgo de cáncer |
Aumenta un 400% con dieta alta en proteína |
Disminuye con dieta alta en proteína |
| Hormona IGF-1 |
Debe mantenerse baja para evitar tumores |
Niveles bajos aumentan la fragilidad |
| Mortalidad general |
Aumenta un 75% en dietas ricas en carne |
Se reduce al aumentar la proteína |
| Proteína recomendada |
Preferiblemente de origen vegetal |
Se requiere más aporte (animal o vegetal) |
| Efecto principal |
Aceleración del envejecimiento celular |
Protección contra la pérdida de peso y músculo |
Sin embargo, el estudio arroja una curva sorprendente al llegar a la tercera edad. A partir de los 65 años, la situación se invierte por completo. En esta etapa, el cuerpo pierde peso y masa muscular de forma natural, por lo que una dieta alta en proteínas ayuda a prevenir la fragilidad y el deterioro físico.
Para los mayores de 65, aquellos que consumían niveles moderados o altos de proteína mostraron una mayor resistencia ante enfermedades y una menor tasa de mortalidad general. Esto demuestra que las necesidades nutricionales de nuestro organismo no son estáticas y deben evolucionar con el paso del tiempo.
Los investigadores concluyen que la estrategia ideal para una vida larga sería reducir el consumo de carnes y lácteos durante la mediana edad, sustituyéndolos por fuentes vegetales. Una vez superada la barrera de los 65, sería recomendable volver a aumentar ese aporte para proteger la estructura del cuerpo.
Sobre uno de los autores: Valter Longo
El doctor Valter Longo es profesor de Biogerontología y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California (USC). Es mundialmente reconocido por sus investigaciones sobre la dieta de la imitación del ayuno y cómo la nutrición puede reprogramar las células para reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Su enfoque se centra en cómo periodos específicos de restricción alimentaria pueden mejorar la salud y extender la vida biológica.
Referencias
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Estudio original: Levine, M. E., et al. (2014). "Low protein intake is associated with a major reduction in IGF-1, cancer, and overall mortality in the 65 and younger but not older population". Cell Metabolism.
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D.O.I.: 10.1016/j.cmet.2014.02.006
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Enlace PubMed: PMID 24606898