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POLÍTICAS DE SALUD PÚBLICA Y ECONOMÍA

Hacia un SNS sostenible: Indicadores económicos para la prevención de la demencia en España

Hacia un SNS sostenible: Indicadores económicos para la prevención de la demencia en España

La integración de la prevención de riesgos modificables en la gestión macroeconómica sanitaria podría ahorrar miles de millones de euros al erario público en la próxima década.

Por Miguel Ángel Royo
martes 06 de enero de 2026, 13:00h

El estudio de la revista Neurology (DOI: 10.1212/WNL.0000000000214402) ha dejado una cifra grabada a fuego para los gestores públicos: el 50% de la demencia es evitable. Si extrapolamos los datos de Estados Unidos a la realidad española, el ahorro potencial para el Estado es masivo.

Para el portal Gestión y Dependencia, este cambio de enfoque es crucial. Ya no basta con gestionar la cronicidad; hay que evitar que esta llegue a su fase de dependencia total. Un gestor del SNS debe ver el control de la tensión arterial o la diabetes no solo como un acto clínico, sino como un cortafuegos financiero. A continuación, analizamos las métricas y estrategias que el sistema público debe adoptar para garantizar que nuestra longevidad no quiebre las cuentas del Estado.

La inversión en salud cerebral como pilar del sistema

El SNS español se ha caracterizado tradicionalmente por ser excelente en la atención al paciente agudo. Sin embargo, el informe de la organización estadounidense revela que el futuro de la sanidad depende de la prevención primaria. Si un gestor público invierte hoy en reducir el sedentarismo de la población de 50 años, está eliminando un gasto futuro en cuidados de larga duración.

La demencia es la enfermedad que más recursos consume en la etapa final de la vida. Al ser una patología de larga duración, el coste se acumula año tras año. Para el SNS, un paciente que retrasa su entrada en la dependencia solo tres años genera un ahorro que puede reinvertirse en nuevas tecnologías o en mejorar la atención primaria. La clave está en pasar de una medicina reactiva a una medicina proactiva y preventiva.

El retorno de la inversión (ROI) en prevención primaria

Cada euro invertido en salud pública tiene un retorno multiplicado en el largo plazo. El control de los factores de riesgo modificables, como la hipertensión, es extremadamente barato comparado con el coste de una plaza en una residencia asistida. Los gestores del SNS deben empezar a medir el éxito de sus políticas no por cuántas pruebas hacen, sino por cuánta dependencia evitan.

El impacto del control de la hipertensión

La hipertensión es el factor más sencillo de controlar y el que más casos de demencia vascular genera. Un programa nacional de cribado y seguimiento estricto en farmacias y centros de salud es una inversión mínima. El ahorro se produce al evitar ictus y deterioros cognitivos que, de otro modo, requerirían servicios de ayuda a domicilio durante décadas.

El beneficio de la promoción del ejercicio físico

El sedentarismo es una epidemia en la población senior española. El SNS debe incentivar recetas de "ejercicio físico" supervisado. Esta medida reduce la obesidad y la diabetes, factores que el estudio de Neurology señala como críticos. A nivel macroeconómico, una población activa consume menos fármacos y utiliza menos las urgencias hospitalarias.

Nuevas métricas para una gestión sanitaria eficiente

Para que los gestores del SNS puedan tomar decisiones acertadas, necesitan indicadores claros. Actualmente, el sistema mide el gasto por paciente, pero no el "coste evitado". Es necesario crear un cuadro de mando que relacione los indicadores de salud metabólica con la proyección de gasto en dependencia a diez y veinte años vista.

El concepto de "Años de Vida Ajustados por Calidad" (AVAC) es útil, pero debe complementarse con el de "Años de Vida sin Dependencia". Si el SNS logra aumentar este último indicador, la presión sobre las comunidades autónomas para financiar la Ley de Dependencia disminuirá. La eficiencia del sistema debe medirse por su capacidad para mantener a la ciudadanía sana y autónoma el mayor tiempo posible.

Años de vida saludable frente a años de dependencia

España tiene la suerte de tener una esperanza de vida muy alta, pero el reto es que esos años sean productivos y de calidad. El gestor público debe monitorizar la brecha entre la esperanza de vida total y la esperanza de vida con buena salud. Cuanto más pequeña sea esa brecha, más sostenible será el sistema público de pensiones y de salud.

El coste por caso de dependencia evitado

Este indicador debería ser la estrella en los presupuestos de salud de las comunidades autónomas. Si sabemos que una persona con demencia cuesta al sistema X euros al año, cada intervención preventiva que evite un caso es un éxito financiero. Esta métrica permite justificar inversiones en nutrición y salud mental que a veces parecen secundarias.

La reducción de la polifarmacia en el mayor

Un indicador de buena gestión es la reducción de fármacos innecesarios mediante estilos de vida saludables. Muchas veces, el ejercicio y la dieta pueden sustituir o reducir la dosis de medicamentos para la tensión o el colesterol. Esto no solo mejora la salud del paciente, sino que reduce la factura farmacéutica global del SNS de forma directa y permanente.

La coordinación sociosanitaria como ahorro estructural

El SNS no puede trabajar de espaldas al sistema de servicios sociales. La falta de comunicación entre el médico de familia y el gestor de la dependencia genera ineficiencias costosas. Cuando un paciente con riesgo de demencia no recibe apoyo social temprano, acaba ingresando en el hospital por descompensaciones evitables, lo que multiplica el gasto.

La integración sociosanitaria permite que la información fluya y que se actúe de forma preventiva. Un gestor del SNS que conoce el entorno social de su paciente puede prescribir actividades comunitarias antes de que aparezca la depresión o el aislamiento. Como hemos visto en los datos de EE. UU., la soledad es un factor de riesgo tan potente como la diabetes para el deterioro cerebral.

Evitar el colapso del sistema de cuidados de larga duración

Si no se actúa sobre los riesgos modificables, el número de personas dependientes en España se duplicará en las próximas décadas. El sistema de salud no podrá soportar la carga económica de diagnosticar y tratar a tantos pacientes crónicos. La única salida viable es la prevención masiva basada en la evidencia científica que nos proporcionan estudios internacionales de alto nivel.

Indicador para el SNS Objetivo de Gestión Impacto Económico Nivel de Evidencia
Tasa de hipertensión controlada Reducir < 130/80 mmHg Ahorro masivo en dependencia Muy Alto (Neurology)
Prevalencia de sedentarismo Bajar al menos un 15% Reducción de gasto en cronicidad Alto
Índice de soledad no deseada Intervención comunitaria Menor tasa de demencia precoz Medio/Alto
Ratio de años sin dependencia Aumentar 2 años de media Sostenibilidad del sistema Muy Alto

Resumen

La gestión del Sistema Nacional de Salud en España se enfrenta a una encrucijada histórica. Los datos aportados por la revista Neurology sobre la población de Estados Unidos son un espejo en el que debemos mirarnos para evitar errores costosos. Casi la mitad de la carga económica de la demencia puede eliminarse si pasamos de una gestión de centros a una gestión de riesgos.

Los gestores del SNS tienen la responsabilidad de implementar indicadores que premien la prevención de la fragilidad y la salud cerebral. Invertir hoy en que la población controle su metabolismo y su estilo de vida es la única garantía de que, en el futuro, España pueda seguir ofreciendo una sanidad pública, universal y, sobre todo, solvente.

Referencias

https://www.neurology.org/doi/10.1212/WNL.0000000000214402

Miguel Ángel Royo

Presidente ONG Guía de Mayores

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