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MARIA DEL PILAR
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Llevamos 15 años, es una residencia pequeñita y familiar, en el mundo rural con todos sus problemas, como encontrar trabajadores y a veces hasta clientes, que quieren capitales, con unos precios tan ajustados que casi no te dejan respirar y de pronto, te viene una inspección subrealista y te ahoga con papeles, títulos, irrealidades, cosas que siempre han estado bien y ahora de pronto, al cambiar de inspector, están mal, etc. que necesitas más plantilla para tenerlo todo eso al día pues, parece que es lo que más preocupa y no te dejan ni vivir ni trabajar, que es para lo que estamos, no para tanta burocracia.
¿ Dónde están los defensores de la España vaciada, a la que nosotros estamos dando vida a costa de la nuestra?
¿ Para cuando unos inspectores que, para acceder a tal puesto, tengan una experiencia mínima de cinco años como directores de residencias para que así, conozcan cómo es una residencia y el funcionamiento y los problemas diarios de ella y no la ciencia ficción de unos papeles y unas normas, que se escriben desde un despacho, pero no desde la realidad ?
Estamos cansados de funcionarios que son sólo eso y no tienen criterios de realidad, han ascendido a un puesto, del cual sólo conocen sus normas, pero no sus realidades y actúan como auténticos funcionarios, sin criterios ni valoraciones personales fuera de lo que les pone un papel o una norma, a veces incluso con amenazas de sanciones u otros terribles males.
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