El mayor metaanálisis hasta la fecha sobre actividad física y demencia
El equipo combinó 17 estudios nuevos, publicados entre 2021 y 2026, con los 57 estudios de una revisión sistemática anterior, hasta reunir un total de 74 estudios de cohortes y de casos y controles.
En conjunto, el análisis incluye a más de 4,2 millones de personas de 30 países distintos, con una edad media de 67,3 años, y un 52,8% de mujeres entre los participantes.
El seguimiento medio de los estudios fue de 10 años, un periodo suficientemente largo para observar el desarrollo de casos de demencia en la población analizada.
Menos riesgo de demencia con la actividad física en general
Considerando la actividad física en su conjunto, los niveles más altos se asociaron con un menor riesgo de dos de cada tres tipos de demencia analizados por los investigadores.
El riesgo de demencia por cualquier causa se redujo un 20% entre las personas más activas, mientras que el riesgo de enfermedad de alzhéimer se redujo un 21% y el de demencia vascular, un 29%.
Hasta aquí, los resultados coinciden con lo que ya sugería la evidencia científica previa sobre los beneficios generales del ejercicio para la salud cerebral.
La paradoja de la actividad física llega al alzhéimer
El hallazgo más novedoso del estudio aparece al separar la actividad física según el contexto en el que se realiza: ocio, trabajo, tareas del hogar o desplazamientos.
La actividad física de ocio, como caminar, nadar, correr o practicar deporte, se asoció a una reducción del 24% en el riesgo de demencia.
Por el contrario, la actividad física realizada en el trabajo se asoció a un aumento del 20% en ese mismo riesgo, un resultado que los autores describen como la manifestación de la llamada "paradoja de la actividad física" en el ámbito de la demencia.
Los desplazamientos activos, como ir caminando o en bicicleta al trabajo, también se asociaron a un ligero aumento del riesgo, aunque esta conclusión se basa únicamente en dos estudios disponibles.
Por qué el ejercicio en el trabajo no protege igual
Los investigadores explican que la actividad física laboral suele producirse en entornos menos favorables para la salud, con mayor exposición a la contaminación del aire y a factores de estrés psicosocial.
Los trabajos que exigen más esfuerzo físico también suelen implicar menor control sobre las propias tareas, peores condiciones laborales y mayor exposición al ruido, factores que de forma independiente ya se habían relacionado con un mayor riesgo de demencia.
Los autores subrayan que estos resultados no deben interpretarse como una recomendación para evitar el movimiento en el trabajo, sino como una llamada de atención sobre las condiciones estructurales que rodean a la actividad física laboral.
Además, las personas con trabajos físicamente exigentes suelen disponer de menos tiempo libre para el ejercicio recreativo, por cansancio o por falta de acceso a espacios seguros donde practicarlo.
Qué implica para la prevención de la demencia
Los investigadores plantean que las estrategias de prevención de la demencia no deberían limitarse a fomentar que las personas se muevan más, sino tener en cuenta también las condiciones en las que se produce esa actividad física.
Mejorar el acceso a parques, rutas para caminar e instalaciones recreativas seguras, así como garantizar tiempo libre suficiente para el ejercicio y reducir las exposiciones nocivas en el entorno laboral, podría ser tan relevante como promover la actividad física en sí misma.
Los autores insisten en que se trata de un estudio observacional, por lo que no permite establecer una relación de causa y efecto, aunque destacan la consistencia de las asociaciones encontradas entre los distintos estudios analizados.
Riesgo de demencia según el tipo de actividad física
| Tipo de actividad física |
Variación del riesgo de demencia |
| De ocio (deporte, caminar, nadar) |
24% menos riesgo |
| Doméstica (tareas del hogar) |
15% menos riesgo (basado en un único estudio) |
| Desplazamientos activos |
10% más riesgo (basado en dos estudios) |
| Laboral (trabajo físicamente exigente) |
20% más riesgo |
Resumen
- Un metaanálisis con 4,2 millones de personas confirma que la actividad física no protege por igual frente a la demencia según el contexto en que se realiza
- El ejercicio de ocio reduce el riesgo de demencia un 24%, mientras que la actividad física laboral lo aumenta un 20%
- Es el primer estudio que examina sistemáticamente esta "paradoja de la actividad física" aplicada a la demencia
- La actividad física alta en general se asocia a menor riesgo de alzhéimer y de demencia vascular
- Los autores atribuyen el mayor riesgo laboral a peores condiciones de trabajo, no al movimiento en sí mismo
- Los investigadores proponen mejorar el acceso a espacios recreativos seguros como estrategia complementaria de prevención
Referencias
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42612650/