El envejecimiento activo no depende únicamente de las medicinas o de la atención física; sentirse parte del mundo es igual de importante para la salud. Proyectos como el que acoge Sergesa Agüimes rompen los muros invisibles que a veces separan a las residencias de su entorno. Al abrir las puertas a los estudiantes, se genera una energía positiva que beneficia a todos y llena de vida los pasillos del centro.
Para las personas que viven en la residencia, estas visitas son mucho más que un evento en el calendario. Es una oportunidad para sentirse útiles y escuchados. Al contar sus historias a los jóvenes, los mayores recuperan el protagonismo y ven cómo su sabiduría sigue siendo valiosa para las nuevas generaciones. Este sentimiento de pertenencia es el mejor remedio contra la tristeza o la soledad.
Desde el lado de los jóvenes, el impacto es igualmente profundo. En un mundo que va tan rápido y donde todo es digital, sentarse a charlar con alguien que ha vivido tanto enseña valores que no se encuentran en los libros: paciencia, respeto y resiliencia. El proyecto permite a los estudiantes ver la vejez de forma natural, eliminando miedos y prejuicios sobre lo que significa hacerse mayor.
Aprender jugando y recordando
Las actividades de “Conectando Generaciones” están pensadas para que nadie se aburra. Se organizan talleres donde se mezclan las manualidades, los juegos de toda la vida y charlas sobre cómo ha cambiado la vida en Agüimes. Estas sesiones ayudan a los residentes a ejercitar su memoria al recordar anécdotas del pasado, mientras que los jóvenes descubren cómo era el mundo antes de que existieran los móviles.
La coordinación entre el equipo de Sergesa y los colegios de la zona es fundamental para que estos encuentros funcionen. No se trata solo de estar en la misma sala, sino de que ocurra algo especial entre ellos. Mientras un joven ayuda a un mayor con una tablet, el mayor le explica la importancia del esfuerzo y la unión entre vecinos, creando un equilibrio perfecto de conocimientos.
Este modelo de "residencia abierta" convierte al centro en un punto de encuentro para todo el pueblo. La residencia deja de ser un lugar cerrado para convertirse en un espacio donde la comunidad sigue unida. Es una forma de asegurar que el residente no pierda el contacto con la realidad de su municipio y siga sintiéndose un vecino más de Agüimes.
Beneficios del proyecto para todos
| ¿Qué ganan los mayores? |
¿Qué ganan los jóvenes? |
| Alegría: Mejora su estado de ánimo y autoestima. |
Empatía: Aprenden a ponerse en el lugar del otro. |
| Memoria: Recordar historias ayuda a su mente. |
Sabiduría: Conocen la historia viva de su pueblo. |
| Compañía: Se reduce el sentimiento de soledad. |
Valores: Desarrollan respeto por sus mayores. |
| Actividad: Se motivan para participar más. |
Cariño: Crean vínculos emocionales reales. |
Un vínculo que no se rompe
Lo más bonito de este proyecto es que los lazos no se cortan cuando termina la actividad. En muchas ocasiones, estos jóvenes siguen visitando a sus "nuevos amigos" de la residencia, creando una red de apoyo que fortalece a todo el municipio. Esta convivencia asegura que las tradiciones no se olviden y que el cariño entre generaciones sea el motor de la comunidad.
En definitiva, Sergesa Agüimes demuestra que cuidar de los mayores también significa darles espacios para seguir compartiendo lo que son. Al unir a jóvenes y veteranos, se construye una sociedad más humana y unida. Es una apuesta por la felicidad que beneficia no solo a los que viven en el centro, sino a todas las familias y estudiantes que participan en esta gran cadena de afecto.
Mantener este contacto vivo es la mejor garantía de que nuestra sociedad no olvide sus raíces. El proyecto de Agüimes es un ejemplo de cómo, con ganas y colaboración, podemos hacer que la vejez sea una etapa llena de luz, conversación y, sobre todo, mucha compañía.
Referencias
https://www.sergesa.com/residencia-de-mayores-sergesa-en-aguimes-acoge-el-desarrollo-del-proyecto-conectando-generaciones/