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La dependencia: un reto para las personas mayores y sus familias
El envejecimiento de la población hace que cada vez más familias tengan que enfrentarse a una realidad compleja: la dependencia. Cuando una persona mayor pierde parte de su autonomía y necesita ayuda para realizar actividades cotidianas, como asearse, vestirse, comer o desplazarse, no solo cambia su día a día, sino también el de todo su entorno familiar.
En España, las personas en situación de dependencia pueden solicitar el reconocimiento de su grado para acceder a diferentes prestaciones y servicios públicos. Sin embargo, las ayudas concedidas no siempre son suficientes para cubrir todo el coste de una residencia de mayores o de la asistencia profesional en el domicilio.
Por este motivo, conocer las distintas alternativas disponibles resulta fundamental para organizar los cuidados y tomar decisiones con mayor tranquilidad.
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¿Qué ayudas existen para las personas dependientes?
La Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia contempla diferentes recursos en función del grado reconocido y de las necesidades de cada persona.
Entre los principales servicios y prestaciones se encuentran la ayuda a domicilio, los centros de día, las residencias para mayores, las prestaciones vinculadas a servicios privados y las ayudas para cuidados en el entorno familiar.
No obstante, el acceso a estos recursos puede implicar periodos de espera. Además, en algunos casos, la cuantía de la prestación no cubre el coste total de los cuidados, por lo que la familia debe asumir la diferencia.
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El desafío de pagar una residencia de mayores
Cuando una familia considera que una residencia es la opción más adecuada para garantizar la seguridad, la atención y el bienestar de su ser querido, puede encontrarse con un importante reto económico.
Muchas personas mayores disponen de una vivienda en propiedad, pero sus ingresos mensuales no son suficientes para pagar la plaza residencial. Existe patrimonio, pero no la liquidez necesaria para afrontar los pagos mensuales.
Tradicionalmente, algunas familias han recurrido a la venta de la vivienda. Sin embargo, esta decisión puede suponer la pérdida de patrimonio y, además, la operación puede demorarse durante meses.
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El pago de un cuidador para continuar viviendo en casa
La residencia no es la única alternativa. Muchas personas mayores prefieren permanecer en su hogar, rodeadas de sus recuerdos y manteniendo sus rutinas habituales.
En estas situaciones, la contratación de un cuidador profesional puede facilitar la permanencia en casa y proporcionar apoyo en tareas como la higiene personal, la preparación de comidas, la movilidad, la supervisión de la medicación o el acompañamiento.
El coste del cuidador dependerá del número de horas de atención y del nivel de asistencia necesario. Cuando se necesitan cuidados diarios o una atención continuada, el pago puede representar un esfuerzo considerable para la economía familiar.
Por ello, es importante valorar tanto las ayudas públicas como las soluciones que permiten generar ingresos adicionales para pagar los cuidados en el domicilio.
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Pensium: una alternativa para pagar los cuidados sin vender la vivienda
Pensium ofrece soluciones para ayudar a las familias a pagar una residencia de mayores o un cuidador en casa aprovechando el valor de una vivienda en propiedad.
El programa permite obtener aportaciones periódicas mientras la vivienda se destina al alquiler. De esta manera, los ingresos generados por el inmueble contribuyen a devolver las cantidades anticipadas y la familia mantiene la propiedad de la vivienda.
Las familias que necesiten cubrir una plaza residencial pueden consultar la solución de Pensium para pagar una residencia.
Cuando la persona mayor desea continuar viviendo en su domicilio, también puede informarse sobre la opción de Pensium para pagar un cuidador en casa.
Cada situación debe estudiarse individualmente, teniendo en cuenta las necesidades asistenciales, los ingresos disponibles, las características de la vivienda y las preferencias de la persona mayor.
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Planificar los cuidados con antelación
La dependencia puede aparecer de forma progresiva o producirse de manera inesperada. Tomar decisiones bajo presión suele generar preocupación e incertidumbre.
Informarse con tiempo sobre las ayudas públicas, los servicios asistenciales y las alternativas de pago permite comparar opciones y escoger la solución que mejor se adapte a cada familia.
El objetivo debe ser garantizar unos cuidados de calidad, respetar las preferencias de la persona mayor y proteger, en la medida de lo posible, la estabilidad económica y el patrimonio familiar.
Más información en: www.pensium.es