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Nutrición en personas mayores: es necesario un enfoque integral

jueves 02 de enero de 2020, 19:00h

En la última monografía del programa Másnutridos, se profundiza en los aspectos básicos de la desnutrición en dos instituciones fundamentales como son las residencias y los centros de día. Estos dos contextos son la expresión de la heterogeneidad en el grupo de mayores. Las prevalencias de desnutrición son diferentes, con un claro incremento en las residencias dado el perfil de los mayores que utilizan este recurso.

En el año 2016 se publicó el estudio Dream+65 realizado en 33 instituciones de Madrid que incluía centros de atención primaria, centros de mayores, hospitales y residencias. Se describió una prevalencia de desnutrición en mayores de 65 años institucionalizados en residencias del 15,6%. Las únicas variables que se relacionaron de forma independiente con la desnutrición fueron el nivel de dependencia y el tipo de centro sociosanitario. Este dato justifica, por tanto, la publicación de esta monografía.

El estudio de los aspectos nutricionales es fundamental por los costes que conlleva, tanto directos como indirectos, que incluyen aspectos médicos y de recuperación funcional, sin olvidar los costes asistenciales. Este razonamiento es de gran interés a la hora de sensibilizar a todos los profesionales sanitarios, y forma parte de la estrategia nacional contra la desnutrición relacionada con la enfermedad.

Estas cifras son el fundamento para implementar una sistemática en el abordaje de la desnutrición. Básicamente, se recomienda realizar un despistaje de desnutrición en el que se detecta a los sujetos en riesgo, con el objeto de realizar una valoración nutricional más profunda con el objetivo de detectar las causas, punto de partida para plantear una intervención nutricional. Este es el fundamento básico del proyecto Másnutridos. Este proceso requiere de una formación adecuada en los profesionales sanitarios. Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) se ha desarrollado diverso material docente que permite el desarrollo de sesiones formativas en los diferentes niveles asistenciales.

La selección del método de cribado dependerá de cada nivel asistencial y de las capacidades y posibilidades de cada centro. Existen múltiples cuestionarios. De forma práctica, el cuestionario más utilizado y ampliamente validado es el Mininutritional Assessment Short Form (MNA-SF), especialmente en mayores de 65 años. Además, se debe incluir una aproximación a la detección de la disfagia, muy frecuente en residencias.

Toda evaluación nutricional requiere de un abordaje global incluido en una valoración geriátrica exhaustiva que integra medidas funcionales, cognitivas y sociales, ya que todas ellas intervienen en el proceso de alimentación. Por tanto, es fundamental el abordaje multidisciplinar. Interesa destacar la publicación reciente de los criterios GLIM (Global Leadership Initiative on Malnutrition), basados en aspectos fenotípicos y etiológicos que facilitan el reconocimiento de la situación de desnutrición y permiten un consenso entre los diferentes profesionales y niveles asistenciales. De una forma resumida, el diagnóstico de desnutrición debería incluir al menos un criterio fenotípico y un criterio etiológico. Se consideran criterios fenotípicos la pérdida de peso involuntaria, el bajo IMC (índice de masa corporal) y la reducción de la masa muscular. En los criterios etiológicos se incluye la existencia de inflamación, la disminución en la ingesta o la malabsorción.

En el apartado de intervención se debe sistematizar la atención considerando un abordaje multidisciplinar. Se parte de un aspecto básico que es el registro de la ingesta habitual, con el objetivo de intentar optimizarla, tomando como patrón teórico de referencia la dieta mediterránea. Posteriormente se debe plantear la posibilidad de suplementación en aquellos casos en los que se requiera complementar la dieta hasta alcanzar los requerimientos energéticos y proteicos calculados, siempre de acuerdo con la legislación vigente en cada autonomía, pero sin renunciar a la revisión de los criterios en función de la evidencia clínica existente. Finalmente, es necesario realizar una reevaluación continua, que permita modificar el plan terapéutico en función de unos objetivos realistas establecidos con antelación.

Todos estos esfuerzos no serían suficientes si no se consigue una adecuada continuidad asistencial, en la que todos los niveles asistenciales recojan de forma básica aspectos relacionados con la desnutrición como diagnóstico, codificación y plan de intervención. Esto permitiría continuar con el plan terapéutico, independientemente de la ubicación del mayor, ya sea en el hospital, centro de salud, residencia o centro de día. El enfoque integral sería incluir los aspectos nutricionales más importantes como parte de los criterios de calidad de cada institución

En resumen, detectar, valorar, tratar y revalorar son los aspectos básicos de todo proceso nutricional en los diferentes niveles asistenciales. El objetivo fundamental es conseguir que todo profesional sociosanitario que intervenga en los cuidados de los mayores conozca y mejore estos aspectos. Una adecuada intervención conseguirá los mejores resultados para nuestros mayores.

Federico Cuesta Triana

Geriatra del Hospital Clínico San Carlos y miembro del Grupo de Liderazgo de la SEGG.

Federico Cuesta

Geriatra H. Clínico San Carlos y miembro Grupo Liderazgo de la SEGG

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