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SOCIOLOGÍA Y BIENESTAR SENIOR

La paradoja del envejecimiento en España: más salud, pero mayor riesgo de soledad

Foto: Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC)
Foto: Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC)

Un informe de Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC) revela que la calidad de vida mejora globalmente mientras los hogares unipersonales se convierten en focos de vulnerabilidad.

Por Redacción
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admincibelesnet/5/5/13
cibeles.net
martes 13 de enero de 2026, 07:00h
Última actualización: lunes 12 de enero de 2026, 21:03h

La vejez en España ya no es lo que era. Los datos confirman que nuestros mayores disfrutan hoy de una autonomía sin precedentes. Sin embargo, detrás de las cifras positivas se esconde una realidad silenciosa: la soledad se ha convertido en el gran enemigo de la seguridad y el bienestar.

Según el análisis de Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC), la calidad de vida ha subido peldaños gracias a los avances médicos y sociales. Pero vivir solo sigue siendo, para muchos, un sinónimo de fragilidad. Para el sector de la gestión y la dependencia, entender esta dualidad es clave para diseñar los servicios del futuro.

La cara positiva: una salud percibida al alza

Uno de los datos más optimistas del informe es la percepción que los mayores tienen de su propia salud. La mayoría de los españoles de más de 65 años califica su estado físico como "bueno" o "muy bueno". Esto indica que las políticas de prevención y el acceso a la sanidad están dando sus frutos.

Llegar a la jubilación ya no significa entrar en una etapa de declive inmediato. Los mayores actuales son más activos, viajan más y participan más en la vida social que sus predecesores. Este "envejecimiento activo" es la mejor noticia para la sostenibilidad del sistema nacional de salud.

Sin embargo, esta percepción positiva suele ser mayor en los hombres que en las mujeres. Ellas viven más años, pero a menudo lo hacen con más enfermedades crónicas acumuladas. Este dato es vital para que los gestores públicos personalicen la atención según el género del usuario.

La soledad: el "agujero negro" de la vulnerabilidad

A pesar de la mejor salud física, el informe de Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC) lanza una advertencia seria. El número de hogares donde vive una sola persona mayor no deja de crecer en España. Vivir solo es un factor que multiplica el riesgo de sufrir accidentes o crisis de salud sin auxilio.

La soledad no es solo un sentimiento de tristeza; es una condición que desgasta el cuerpo. Las personas que carecen de compañía diaria tienden a descuidar su alimentación y su medicación. Además, el aislamiento social acelera el deterioro cognitivo de forma drástica, según muestran los datos del IEGD-CSIC.

El reto de la soledad no deseada

Debemos distinguir entre "estar solo" por elección y la "soledad no deseada". Esta última es la que realmente genera vulnerabilidad. Cuando una persona mayor quiere estar acompañada pero no puede, su salud mental se resiente, aumentando el riesgo de depresión y ansiedad.

Este fenómeno es especialmente visible en las grandes ciudades. Aunque parezca contradictorio, el anonimato urbano puede aislar más que la vida en un pueblo pequeño. En las capitales, la red de vecinos es a menudo más débil, dejando al mayor en una situación de invisibilidad preocupante.

Diferencias entre el entorno rural y el urbano

En los entornos rurales, aunque los servicios médicos estén más lejos, la red social suele ser más densa. Los vecinos y la familia extendida actúan como un sistema de vigilancia informal. Esto permite detectar problemas de salud mucho antes que en una gran ciudad donde nadie se conoce.

El informe sugiere que los ayuntamientos urbanos deben trabajar más en crear "barrios cuidadores". Esto implica fomentar que los comercios y vecinos estén alerta ante la ausencia de un mayor habitual. La tecnología, como la teleasistencia avanzada, es el complemento perfecto para estas redes humanas.

La importancia de la red de apoyo familiar

España sigue teniendo una estructura familiar muy sólida en comparación con otros países europeos. Los hijos y nietos siguen siendo el principal soporte emocional y material de los mayores. Esta red informal es lo que permite que muchas personas sigan viviendo en su casa a pesar de su fragilidad.

Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC) destaca que el cuidado informal ahorra miles de millones al Estado. Sin embargo, este modelo está bajo presión por los cambios en el mercado laboral y la movilidad geográfica de los jóvenes. Cada vez es más difícil que los hijos puedan cuidar directamente de sus padres.

La familia como "colchón" de seguridad

Incluso cuando el mayor vive solo, el hecho de recibir llamadas o visitas frecuentes marca la diferencia. La familia actúa como un filtro que detecta los primeros síntomas de enfermedad o deterioro mental. Sin este apoyo, la persona entra rápidamente en el circuito de la dependencia severa.

Para los gestores del sistema de salud, es fundamental apoyar también a estas familias. Ofrecer formación y respiro familiar es una forma indirecta de proteger al mayor. Un cuidador familiar quemado o ausente es el primer paso hacia la institucionalización forzosa del paciente.

Hacia un modelo de cuidados más preventivo

Los datos del CSIC obligan a repensar cómo gestionamos la dependencia. No podemos esperar a que alguien sea dependiente para intervenir. El sistema debe ser capaz de identificar la vulnerabilidad social mucho antes de que aparezca la enfermedad física.

Prevenir la soledad es, a largo plazo, mucho más barato que pagar una plaza en una residencia. Invertir en centros de día, clubes de lectura o programas de voluntariado es invertir en salud pública. La clave está en mantener al mayor conectado con su comunidad el mayor tiempo posible.

El uso de la tecnología como aliada

La digitalización puede ser una barrera o una oportunidad. El informe señala que los mayores que usan internet tienen menores niveles de soledad. Facilitar el acceso a las videollamadas y redes sociales ayuda a que el mayor se sienta parte del mundo actual, reduciendo su sensación de exclusión.

Adaptación de la vivienda para la autonomía

Otro punto crítico es el estado de las viviendas. Muchos mayores viven en casas que no están adaptadas a sus necesidades físicas. Un baño sin plato de ducha o un piso sin ascensor son trampas que limitan la movilidad. Mejorar la accesibilidad es fundamental para que vivir solo sea seguro.

Indicador de Bienestar Tendencia Detectada Riesgo Asociado Fuente de Referencia
Salud Percibida Mejora constante Exceso de confianza IEGD-CSIC
Hogares Unipersonales En aumento Aislamiento social IEGD-CSIC
Red Familiar Estable pero tensionada Sobrecarga del cuidador IEGD-CSIC
Uso de Tecnología Crecimiento lento Brecha digital IEGD-CSIC

Resumen

El informe de Envejecimiento en Red (IEGD-CSIC) nos deja una lección clara: estamos ganando la batalla de la longevidad, pero tenemos pendiente la de la soledad. Los mayores españoles viven más y mejor, pero son más vulnerables cuando carecen de redes de apoyo.

Para los gestores del sistema nacional de salud y dependencia, el reto es triple. Primero, mantener los niveles de salud física mediante la prevención. Segundo, combatir la soledad no deseada como si fuera una epidemia médica. Y tercero, fortalecer el apoyo a las familias que cuidan.

Solo con una visión integral, que combine medicina y sociología, podremos garantizar que cumplir años en España sea sinónimo de bienestar. La vulnerabilidad no es inevitable; es un fallo del sistema que podemos corregir mediante políticas de proximidad y atención personalizada en el hogar.

Referencias

https://envejecimientoenred.csic.es/los-mayores-mejoran-su-calidad-de-vida-aunque-vivir-solo-sigue-siendo-sinonimo-de-vulnerabilidad/

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