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Entrevista con la Directora Médica del Grupo Los Nogales y presidenta de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología

Carmela Mañas: “Nuestro sistema sanitario es de los mejores del mundo, pero no estamos a la cabeza en cubrir las necesidades de los mayores”

Carmela Mañas es presidenta de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología y directora médica del Grupo Los Nogales.
Carmela Mañas es presidenta de la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología y directora médica del Grupo Los Nogales.
martes 12 de marzo de 2019, 09:00h

Es una voz más que autorizada en el mundo de la Geriatría y Gerontología, ciencias cada vez más importantes en una sociedad como la española, que aspira a convertirse en la segunda más envejecida del mundo dentro de apenas tres décadas. Repasamos junto a la directora médica del Grupo Los Nogales el estado del sector en España, los puntos que se deben mejorar y el futuro de la Geriatría y Gerontología.

Lleva tres décadas dedicadas a la Medicina y casi dos décadas especializada en Geriatría. ¿Cómo ha cambiado en este tiempo el abordaje de los problemas que surgen como consecuencia de la edad?

En esencia, la medicina geriátrica no ha cambiado. La sociedad sí. El envejecimiento de la población y el aumento de la dependencia requieren un cambio radical del sistema sanitario diseñado hace años. La especialidad de geriatría vía MIR existe desde 1978, pero la implantación de geriatras en los hospitales españoles está siendo muy lenta.

Los geriatras abordamos los problemas de las personas mayores no sólo desde el punto de vista clínico (tratar la enfermedad), también damos respuesta a los problemas cognitivos, funcionales, nutricionales, afectivos y sociales, ofreciendo intervenciones integrales. Este enfoque global de la persona mayor no ha variado en el tiempo.

¿Cuáles son las estrategias más utilizadas en la actualidad para responder a las necesidades de salud de los mayores?

No todas las personas mayores son iguales. La evidencia científica nos dice que los geriatras somos más eficaces con personas mayores que presentan características que los hacen más vulnerables: los pacientes con comorbilidad y, sobre todo, los pacientes frágiles.

Las personas mayores frágiles requieren un mayor consumo de recursos sanitarios en todos los niveles asistenciales y están expuestos a recibir tratamientos inadecuados, tener más complicaciones y peores resultados clínicos. El principal reto de la asistencia sanitaria es la identificación de estos pacientes, que deben ser derivados al geriatra para recibir una valoración geriátrica integral, multidisciplinar y multidimensional que sea capaz de clasificar la fragilidad y de valorar el pronóstico aproximado para una correcta toma de decisiones de intervención y cuidados.

¿Qué se podría y debería mejorar?

Queda mucho por hacer. En todos los hospitales debería haber un servicio de geriatría jerarquizado. Debemos buscar la geriatrización transversal de los hospitales, prestando apoyo a otros servicios hospitalarios en el manejo de los pacientes muy mayores y frágiles, así como geriatrizar las urgencias hospitalarias. En atención primaria y en los servicios de continuidad asistencial debería existir la figura de geriatra consultor.

¿En qué medida contribuye la Sociedad Madrileña de Geriatría y Gerontología, de la que es presidenta, al establecimiento de nuevas estrategias de respuesta?

Durante los últimos tres años, gracias al apoyo de la Consejería de Sanidad, hemos conseguido la presencia de la especialidad de Geriatría en todos los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, a excepción del Hospital Gómez Ulla, donde está prevista para este año.

En la actualidad, estamos trabajando junto con la Dirección de Humanización de la Consejería de Sanidad para elaborar propuestas de humanización en la atención hospitalaria del paciente mayor y en la continuidad asistencial. Nuestra gran asignatura pendiente es la coordinación sociosanitaria, difícil de abordar porque están implicadas varias Consejerías, pero no imposible.

Se ha avanzado en las residencias públicas, pero no hemos avanzado en aproximadamente el 75% de las plazas residenciales de la Comunidad de Madrid, que son de entidad privada. En el Congreso Nacional, que será en Madrid en el año 2020, seguro que presentamos avances en este tema.

¿Cuáles son los objetivos de la SMGG y qué planteamientos promueve?

El principal objetivo de la SMGG es aumentar la calidad de atención de la persona mayor en todos los ámbitos asistenciales de la Comunidad de Madrid contribuyendo con una labor de investigación y asesoramiento en la solución de los problemas que plantea.

También son objetivos prioritarios divulgar la geriatría entre otros profesionales y entre la población y ser un sustrato de encuentro y formación de todos los profesionales que se dedican a la asistencia de los pacientes mayores.

¿Cree que en España se está respondiendo de forma adecuada a las necesidades de los mayores?

Según la OCDE, España va a ser en el año 2050 el país más envejecido después de Japón. Y no estamos a la cabeza en cubrir las necesidades de nuestras personas mayores, aunque nuestro sistema sanitario es uno de los mejores del mundo.

¿Qué países han cambiado el enfoque o han introducido avances significativos?

En Europa, a pesar de que la cuna de la Geriatría fue el Reino Unido, los países nórdicos son los más avanzados en atención a la dependencia. Las aldeas para pacientes con demencia que existen en Weesp (Holanda) o la que están creando al sur de Francia, en donde se pretende que el paciente con demencia mantenga su autonomía el mayor tiempo posible, son la línea ideal de tratamiento en este tipo de pacientes. En cuanto a domótica y robótica, Japón lleva la voz cantante.

¿Qué papel juegan las empresas en el mundo de la Geriatría y la Gerontología? ¿Están preparadas para los retos del futuro?

El desarrollo del tejido empresarial en el mundo de la dependencia y de la asistencia a la persona mayor ha crecido en función de las necesidades existentes. Las empresas deben estar preparadas para dar soluciones que estén avaladas por la evidencia científica —con beneficios en su cuenta de resultados, por supuesto, si no dejarían de existir— pero con la visión suficiente como para invertir en I+D y con el afán de mejora y búsqueda continua de la excelencia en la atención de la persona mayor. No debemos olvidar que es una inversión de futuro, todos llegamos a ser mayores y la alternativa es, como poco, incierta.

¿Y los geriatras y gerontólogos? ¿Cuál es su función principal y por qué es importante?

La Gerontología es una ciencia que se ocupa del estudio del envejecimiento en cualquiera de sus formas: aspectos biológicos (cómo y por qué envejecemos), aspectos sociodemográficos y aspectos referidos a las ciencias del comportamiento. La Geriatría es aquella parte de la Gerontología más directamente relacionada con los problemas de salud de la persona mayor. Como cualquier ciencia, toda intervención debe estar basada en la evidencia científica que mejore la calidad de atención y optimice los recursos sanitarios.

El papel de los geriatras es imprescindible en una sociedad envejecida, somos los estudiosos de las personas mayores en su conjunto. Como he dicho antes, hacemos una valoración geriátrica integral, multidisciplinar y multidimensional (cognitiva, funcional, afectiva, nutricional y social) para realizar una atención centrada en la persona, adaptada a sus necesidades y en el nivel asistencial más adecuado.

¿En qué medida contribuye la tecnología a mejorar el cuidado de los mayores? ¿Se está utilizando con éxito en la actualidad?

La tecnología es fundamental en el desarrollo de cualquier ciencia y fundamental en la lucha contra la dependencia y en la continuidad asistencial.

En el mundo de las TICs, la telemedicina es fundamental para la continuidad asistencial. Permite tener información médica del paciente en tiempo real en los traspasos de pacientes entre niveles asistenciales, obtener resultados de pruebas diagnósticas, realizar consultas a especialistas desde atención primaria o centro sociosanitario sin tener que desplazar al paciente (ahorrando tiempo, dinero y mejorando la calidad asistencial).

En el campo de la teleasistencia, ya existen dispositivos móviles que incorporan GPS que permiten la localización de la persona en caso de desorientación o pérdida.

Los arquitectos y diseñadores urbanos cada vez están más concienciados de la necesidad de realizar espacios más adaptados a las personas mayores con algún grado de dependencia que mejoren su autonomía y su seguridad, por ejemplo sensores que detectan que el paciente se ha caído avisando a la central, cuartos de baños adaptados, etc.

Los empresarios tienen que ser conscientes de que invertir en tecnología es invertir en el futuro. Por supuesto, tecnología pensada en el beneficio de la persona mayor, no solo en el negocio.
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