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Entrevista a la psicopedagoga y el presidente de la Fundación Canem

Lidia Nicuesa: “Son perros que salvan la vida todos los días”

Lidia Nicuesa, psicopedagoga de la Fundación Canem, con su perro 'Cini'.
Lidia Nicuesa, psicopedagoga de la Fundación Canem, con su perro 'Cini'.
martes 12 de noviembre de 2019, 10:00h

Los perritos de Fundación Canem están entrenados para salvar la vida a diabéticos y epilépticos gracias a su privilegiado olfato. Una iniciativa novedosa, gratuita para las familias y con una gran carga de humanidad y cariño hacia unos perros de alerta médica que, por si fuera poco, también son mascotas.

¿Qué es la Fundación Canem?

Lidia Nicuesa: Es una fundación en la que seleccionamos, educamos y adiestramos perros de alerta médica para personas con diabetes y epilepsia. Cambiamos la vida de personas con diabetes y epilepsia a través de los perros porque aportamos tiempo y tranquilidad.

¿Qué hacen exactamente estos perros?

Lidia Nicuesa: Los perros se preparan para que avisen con antelación de hipo e hiperglucemia en el caso de la diabetes y de la desconexión sensorial en el caso de la epilepsia.

¿Cómo lo detectan?

Paco Martín: Utilizan el olfato para detectar unos cambios que se producen en el organismo. En el caso de la diabetes es una sustancia llamada isopreno y también los cuerpos cetónicos. El perro detecta la fluctuación y avisa de que se va a producir. Y en epilepsia hablamos de un olor característico que genera la liberación de neurohormonas, y que aprenden a identificar en nuestro laboratorio. Son fluctuaciones que un humano no puede detectar, pero un perro sí. Y avisan 15 o 20 minutos antes de que se produzca el peligro.

¿Cómo es el proceso de selección y adiestramiento de los perros de la Fundación Canem?

Paco Martín: Son perros de la raza Jack Russel, de tamaño pequeño, unos cinco kilos, y muy longevos y fiables para trabajar. Nos vienen mediante compras o donaciones de personas que tienen este tipo de cachorros. Nosotros seleccionamos a los mejores y realizamos con ellos la educación y adiestramiento, en un proceso que dura unos seis meses; entran aquí con dos meses y se entregan a las familias con todo el aprendizaje ya realizado.

¿Fundación Canem regala los perros a las familias que los necesitan?

Lidia Nicuesa: Las familias no tienen que realizar ninguna aportación económica porque hay una plataforma de gente muy grande detrás que sostiene todo. Fundación Canem se nutre de donaciones económicas y en especie, lo que nos permite dar respuesta a las necesidades de las familias independientemente de su capacidad económica.

Ellos no tienen que pagar en ningún momento ni la selección, educación ni el adiestramiento del cachorro. Solo tienen que hacerse amigos de la Fundación y solicitar el servicio.

¿El perro es para ellos para siempre?

Lidia Nicuesa: Es una cesión de la propiedad, por lo que prima que el animal esté bien y que esté trabajando. Garantizamos que ese perro, en el que tanta gente se ha volcado, siempre esté en una familia en la que se le trate bien. Por eso no es para toda la vida: en el momento en el que aparece maltrato, por ejemplo, recuperamos la propiedad.

Además, si hay una persona con diabetes en la familia y por el motivo que sea deciden no seguir contando con el perro, también recuperamos la propiedad del perro para entregárselo a otra familia que sí lo vaya a necesitar. Aunque la mayoría de las familias los tienen para siempre.

¿Qué papel juegan las familias de tutela de los perros?

Lidia Nicuesa: Son familias voluntarias de Zaragoza que se encargan de cuidar al perro y de darle experiencias positivas durante su periodo de formación, del que más del 75 % del tiempo lo pasan con las familias de tutela, unas 4.000 horas en total. Todo el tiempo en el que el perro está en la casa, está recibiendo experiencias positivas, estímulos, compañías, niños, personas mayores… Todas esas experiencias permiten al perro ser equilibrado para desempeñar su papel después.

Tan importante es el papel de la Fundación como adiestradores profesionales, como el de las familias de tutela proporcionando un entorno equilibrado para que puedan desarrollarse. Cada día se acercan a nuestras instalaciones a primera hora de la mañana para la formación del perro y pasan a recogerlo por la tarde.

Fundación Canem evalúa a las familias para asegurarse del bienestar del perro durante su vida laboral. En una sociedad progresivamente concienciada con el bienestar animal, ¿cómo podríais explicar que los perros son felices y que este trabajo no es una carga para ellos?

Lidia Nicuesa: Se hace una valoración de la familia y un seguimiento de por vida. La valoración previa de la familia la realizo como psicopedagoga, lo que permite saber cuáles son sus necesidades, sus medios y si el perro les puede aportar algo.

Hay un gran trabajo previo y otro posterior, con un seguimiento que cuenta con la ayuda de la propia familia, que son los primeros interesados en el que el perro funcione y esté bien, porque no podemos olvidar que son perros que les salvan la vida todos los días. Las familias colaboran. Y también contamos con ayuda de los veterinarios, que están en contacto con nosotros y nos aportan información sobre su alimentación, estado de salud, revisiones médicas, etc.

También hacemos quedadas y reuniones para fomentar cercanía, de manera que las familias crean vínculos entre ellas y con la Fundación.

Por otra parte, y respecto al trabajo, los perros de alerta médica tienen picos de trabajo muy puntuales, solo cuando detectan ese olor. El resto del tiempo son como una mascota habitual.

¿Qué otras cosas pueden detectar estos perros de alerta médica?

Lidia Nicuesa: Podemos dar respuesta a todo aquello que genere un cambio en el organismo: subidas de tensión, migrañas, cambios en determinados parámetros… La aplicación que queremos darle a los perros de alerta médica es todo aquello que pueda dar tiempo y tranquilidad en el día a día.

Hay perros para migrañas que permiten avisar de tomar la medicación antes de que vaya a más, por ejemplo. Nosotros nos hemos centrado en epilepsia y diabetes porque es donde existe un riesgo vital. Una bajada de glucosa puede ser crítica por la noche, por ejemplo. Y una crisis de epilepsia puede tener daños colaterales que generan una necesidad de aviso del perro.

Hay perros para detectar el cáncer o un infarto, pero forman parte de estudios de laboratorio, no son perros de asistencia. No existan perros que convivan día a día con una persona para que un día alerten de que puede tener cáncer. Hay que distinguir bien a los perros que avisan en enfermedades crónicas diagnosticadas de las investigaciones en las que se prueba si el perro a través del olfato puede detectar una enfermedad. No es lo mismo la alerta médica que el laboratorio.
Adiestramiento de perros en la Fundación Canem.
Adiestramiento de perros en la Fundación Canem.
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