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¿Es suficiente el impulso económico al sector de atención a la dependencia?

martes 04 de mayo de 2021, 14:00h

La llegada de fondos europeos y el reparto presupuestario que el Gobierno tiene previsto para dotar a nuestro sector de recursos que posibiliten ofrecer soluciones a las necesidades que han emergido a lo largo de este terrible año de pandemia, responden a un objetivo que podemos resumir en “impulsar la modernización del servicio de atención a la dependencia”. La palabra modernización me produce cierta sensación de desasosiego, pues es un término con poca concreción. ¿En qué va a consistir la modernización?

La dotación para el nuevo modelo de atención a la dependencia contará con 730,8 millones de euros que se repartirán entre las Comunidades. El Gobierno destinará 216 millones (casi un 30% del presupuesto) a la mejora de centros residenciales. Esta modernización tendrá tres ejes: implantación de tecnológica para la digitalización de las residencias de mayores. Con el objetivo de incorporar las nuevas tecnologías a la gestión y cuidados en los centros de mayores. La transformación física de las residencias de mayores, ofreciendo líneas de subvención para que se puedan acometer las reformas necesarias para crear entornos similares a los hogares de las personas (habitaciones individuales, Unidades de Convivencia estructuradas por grupos de habitaciones con cocina y zonas comunes para reducidos números de usuarios) y la conservación del medio ambiente, implantando soluciones que tengan un impacto mediombiental positivo.

Estas iniciativas son muy bien acogidas por el sector, pues impulsan la implantación de herramientas necesarias para aplicar modelos aún más centrados en el cuidado individualizado de las personas. Sin embargo, se echa de menos el que no se ponga en primera línea de actuación la revisión de la dotación económica que las comunidades destinan a la cada persona atendida. Los centros pueden ser modernos, arquitectónicamente garantizar espacios de máximo confort, no ser contaminantes… pero para que el servicio que ofrecen sea de calidad requieren de dinero suficiente para suministros, personal y avituallamientos de manera diaria. Y, de más, el excesivo foco en las residencias, olvidando un poco el resto de establecimientos que también operan en este sector.

Actualmente existe una diferencia en la cantidad de dinero que cada una de las comunidades autónomas asigna al cuidado de los protagonistas de este sector. El precio del concierto es distinto en cada una de las Comunidades Autónomas, a pesar estar regidos por el mismo convenio laboral y atender al mismo tipo de usuarios. El principal elemento para ofrecer un servicio moderno y de calidad en espacios amables es el presupuesto con el que se cuenta para administrar dicho servicio. En España, una persona puede ser atendida en una residencia con un presupuesto de aproximadamente 90 euros al día o con 40 euros al día, solo depende de la Comunidad Autónoma en la que resida.

Es necesario que se articule un precio común de concierto de plazas, o al menos, y respetando la libertad de gestión de las comunidades, una horquilla de precios que permita ofrecer servicios de calidad. El ahínco con el que se están comunicando la llegada de los nuevos fondos de recuperación para el sector no es suficiente para la mejora pretendida. Es necesario poder operar con recursos suficientes. Los conciertos requieren formar parte de las líneas de mejora del sector, no sólo de manera graciable según el criterio de cada una de las comunidades, sino de manera estructural en la regulación y mejora del sector.

El otro aspecto relevante del reparto de los recursos es que el Gobierno destinará 480 millones de euros a fomentar la atención domiciliaria (65% del presupuesto) con el objetivo de facilitar que este servicio logre ayudar a aquellas personas que necesitan ser atendidos en casa. Se hace una apuesta importante por incentivar el cuidado del mayor en casa. Me gustaría resaltar que nuestro sector entiende que este servicio no entra en competencia con el servicio que ofrecen las residencias y que nunca podrá sustituirse uno por otro. Son servicios que cubren necesidades diferentes, que suelen encadenarse y que será la persona dependiente quien vaya regulando. La atención domiciliaria debe ser completada con la asistencia a los centros de día, para garantizar la disminución del avance del deterioro tanto físico como mental del mayor. No es suficiente ayudar a la higiene y alimentación para hablar de una atención al mayor de calidad y “moderna”. Una persona mayor –como toda persona- requiere también de actividad social, reto mental, rutinas vitales de contacto con el mundo y sentirse parte de una sociedad.

Ahora que todo parece girar en el dilema “en casa o en la residencia”, me parece interesante preguntarnos por qué una de las soluciones más importantes de atención a la dependencia, los centros de día, han pasado al olvido. Este tipo de centros también podrán modernizarse y digitalizarse gracias a estos Fondos. Los centros de día son centros vitales para que la atención a la dependencia cumpla con su papel de ayuda y prevención en el deterioro físico y mental del mayor.

Es bien cierto que los fondos europeos son una gran ayuda para el sector, pero necesitamos una definición global del sector y un ordenamiento integral de la dependencia en España.

Inmaculada Cerejido

Directora General de AMADE

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