El envejecimiento de España en 2025
En 2025 el índice de envejecimiento de España se sitúa en el 148%, lo que significa que por cada 100 menores de 16 años hay 148 personas mayores de 64. Este indicador, calculado a partir de los datos del INE, marca el nivel más alto registrado en la serie histórica y confirma que el país se encuentra en una fase avanzada de envejecimiento demográfico.
El incremento respecto a 2024, cuando el índice estaba en torno al 142%, supone un salto de casi 6 puntos porcentuales, el mayor registrado desde el inicio de la serie. Este cambio refleja tanto el progresivo aumento de la esperanza de vida como la persistente baja natalidad, que reducen el peso relativo de la población joven en el conjunto de la sociedad.
Comunidades autónomas más envejecidas
El envejecimiento no se reparte de forma homogénea por el territorio. Las comunidades del noroeste peninsular concentran los índices más altos, mientras que algunas regiones del sur y las ciudades autónomas mantienen perfiles demográficos más jóvenes.
En 2025 las tres comunidades con mayor índice de envejecimiento son Asturias, Galicia y Castilla y León, todas ellas con más del doble de mayores de 64 años que de menores de 16. Junto a ellas, Cantabria, País Vasco, Extremadura, Aragón, La Rioja y Canarias se sitúan claramente por encima de la media nacional, lo que las sitúa entre las regiones más envejecidas de Europa.
Tabla: índice de envejecimiento por comunidad autónoma en 2025
| Comunidad autónoma / ciudad |
Índice de envejecimiento 2025 |
| Asturias |
265,3% |
| Galicia |
231,6% |
| Castilla y León |
230,7% |
| Cantabria |
197,6% |
| País Vasco |
183,8% |
| Extremadura |
172,6% |
| Aragón |
163,5% |
| La Rioja |
159,3% |
| Canarias |
149,5% |
| España (media) |
148,0% |
| Navarra |
~145% |
| Cataluña |
~140% |
| Madrid |
~135% |
| Comunidad Valenciana |
~125–130% |
| Murcia |
102,7% |
| Ceuta |
74,5% |
| Melilla |
60,4% |
Fuente: Datos derivados de INE.
Asturias, Galicia y Castilla y León, a la cabeza
Asturias se sitúa como la comunidad con mayor índice de envejecimiento, con un 265,3%. Este valor implica que por cada menor de 16 años hay casi 2,7 mayores de 64, lo que convierte a la región en una de las más envejecidas de toda la Unión Europea.
Galicia y Castilla y León se mantienen en segunda y tercera posición, con índices de 231,6% y 230,7%, respectivamente. En ambas comunidades el peso de la población mayor es muy superior al de la población joven, lo que plantea retos específicos en materia de servicios sociales, atención domiciliaria y planificación sanitaria.
Regiones con perfiles más jóvenes
Por debajo de la media nacional se sitúan comunidades como Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana, cuyos índices oscilan entre el 125% y el 140%. Estas regiones cuentan con una proporción de población joven algo más elevada, lo que atenúa en parte la presión sobre los sistemas de dependencia y cuidados.
Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla presentan los índices más bajos de todo el país, con 74,5% y 60,4%, respectivamente. En ambos territorios la pirámide de población sigue siendo claramente más joven, con un número de menores de 16 superior al de mayores de 64, lo que cambia el perfil de demanda de servicios sociales y de salud.
Implicaciones para la gestión de la dependencia
El elevado índice de envejecimiento en comunidades como Asturias, Galicia o Castilla y León tiene un impacto directo en la demanda de servicios de atención a la dependencia. A mayor proporción de población mayor, mayor necesidad de cuidados domiciliarios, residencias, teleasistencia y programas de prevención de la soledad no deseada.
Además, el envejecimiento territorializado obliga a reforzar la planificación descentralizada, adaptando recursos humanos, plazas residenciales y redes de apoyo comunitario a la realidad demográfica de cada CCAA. Las estrategias regionales, como las que ya se están impulsando en Andalucía para combatir la soledad en mayores, cobran especial relevancia en este contexto.
Retos futuros y políticas necesarias
El envejecimiento continuo de la población plantea retos estructurales: sostenibilidad del sistema de pensiones, equilibrio entre cotizantes y pensionistas, y capacidad de los servicios sociales para responder a una demanda creciente.
En paralelo, se hace imprescindible avanzar en políticas de conciliación, apoyo a la natalidad y retención de población joven en zonas rurales y despobladas, así como en modelos de cuidado integrados que combinen atención profesional, apoyo familiar y participación ciudadana. La estadística demográfica no solo describe una realidad, sino que señala la urgencia de actuar con criterios preventivos y territoriales.
Resumen
En 2025 España registra un índice de envejecimiento del 148%, el más alto de su historia, con un fuerte desequilibrio entre población joven y mayor. Asturias, Galicia y Castilla y León concentran los valores más altos, mientras que comunidades como Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana se sitúan algo por debajo de la media.
Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla mantienen perfiles más jóvenes.
Estos datos obligan a repensar la gestión de la dependencia, los servicios sociales y las políticas de cuidados, adaptándolas a la realidad demográfica de cada territorio.
Referencias
https://www.ine.es/jaxi/Tabla.htm?tpx=78782&L=0