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Entrevista con el director comercial del Grupo Neat

José Manuel Carballo: “Hay que poner el cerebro en ‘modo mayor’ para diseñar productos para ellos”

José Manuel Carballo es director comercial del Grupo Neat, una de las principales empresas de tecnología para residencias de mayores que existen.
José Manuel Carballo es director comercial del Grupo Neat, una de las principales empresas de tecnología para residencias de mayores que existen.
martes 26 de noviembre de 2019, 09:00h

Hablamos con el director comercial del Grupo Neat sobre digitalización de los centros sociosanitarios y las residencias conectadas. Un concepto que va más allá de colocar dispositivos electrónicos en los centros: requiere un cambio de mentalidad y un replanteamiento del negocio desde su base. Algo a lo que deben contribuir las compañías que diseñan los dispositivos: deben poner al usuario final, el mayor, en el centro. Todos tenemos que adaptarnos.

¿Qué es una residencia conectada?

Lo que no entendemos por las residencias actuales, que no hay ninguna conectada. Al revés que en otros negocios, las residencias han tenido un crecimiento orgánico, como islas. Hay soluciones fantásticas, muy avanzadas, pero aisladas a pesar de la tecnología. Los centros conectados permiten pertenecer a un cosmos, no estar separadas y pertenecer al mismo grupo.

¿Qué productos del catálogo de Neat permitirían crear una residencia conectada?

El catálogo de Neat no se hizo pensando en ello, pero nos ha permitido llegar a ese paso en el que todo lo que hay se pueda pasar a conectado. Te diría que todo el catálogo, pero porque, al contrario que la mayoría de las casas, nuestros compañeros de Suecia apostaron por la toma de señales, en los eventos, mientras que el resto de fabricantes se enfocaron en transmitir voz. Y luego hemos encapsulado esa información y la metemos por Internet, y por eso es una residencia conectada.

¿De qué ‘eventos’ estaríamos hablando?

Pulsadores o tiradores, peras y la periferia de estos dispositivos: apertura de puertas y ventanas, detectores de pasos por ciertas zonas de la estancia, detección de abandono de la cama o de presencia en cama, detectores de presencia o no en una habitación…

Estos dispositivos permiten recopilar Big Data. ¿Para qué pueden servir esos datos en una residencia?

Estoy convencido de que con los dispositivos de teleasistencia pasará lo que ocurrió hace años con los SMS, que se crearon para que los instaladores se comunicasen entre compañías. Y mira cómo acabó. Aquí ocurrirá algo parecido: estamos creando la autovía, pero ya veremos cómo la explotaremos luego.

Parte de nuestra defensa en esa agregación de datos es tener una visión global como Grupo sobre datos, indicadores, KPIs, comportamientos, hábitos… El CEO podrá consultar todos los datos desde su móvil, o el director regional los que le interesan. Apuesto por datos de negocio además de los de servicio, porque en la frialdad de esos datos hay información de negocio sobre ocupación de los centros, altas y bajas…

¿Estos datos pueden ayudar a las empresas a personalizar la atención?

De la parte de servicios, sí. Falta ese análisis de datos que permitirá hacerlo sobre comportamientos y hábitos para hacer prevención. Y desde la parte de negocios, también servirán para mejorarlo.

Hay tecnologías pensadas para que sean utilizadas por el propio usuario en sus domicilios. ¿Están preparados los mayores para asumir esta corriente de dispositivos?

Yo creo que lo que ahora mismo está en los catálogos de los fabricantes sí es asumible como tecnología porque son dispositivos que no molestan. Pero hay una parte que, por cultura, es posible que no. Los dispositivos smart con pantallas puede que no, hay una brecha digital de la que, por desgracia, se ha dejado de hablar. Y si hay brecha, no hay big data. Desde los 75 años, la brecha, en un porcentaje muy alto, existe. Es mi punto de vista.

¿Cambiará esto conforme envejezcan generaciones más digitalizadas?

La brecha digital actual, y las que están por llegar, creo que se cierran no acometiendo el cierre de la brecha en sí, sino con un análisis de aquello que los mayores rechazan en cada momento. Me explico: si al diseñar tableros se pensara en los mayores, no habría brecha. Pero se piensa con 30 años menos. Y eso sucederá dentro de otros 30 años.

No se puede pensar como ingeniero, y te lo dice un teleco; hay que pensar como los mayores. El I+D de los mayores tiene que ser diferente para que ayude más al mayor, considere sus habilidades… A veces se reaprovechan equipos como la tablet, la televisión o el smartphone, y eso es un error. Podemos salvar la brecha si pensamos como un actor social y diseñamos de otra manera: para ellos, no para mí.

¿Aplica este planteamiento Grupo Neat?

Lo intentamos, pero quien concibe los productos tiene 40 años menos que el usuario final. Antes de la crisis, en los centros se buscaba la instalación más compleja y completa, con voz, fibra óptica… Algunos se pasaron de frenada en la propuesta de equipos. Mientras, nuestros compañeros de Neat en Suecia buscaban algo funcional, sencillo y fácil de instalar y utilizar. Idearon un sistema que se instala sobre la pared sin cables, por radiofrecuencia. Lo pensaron para mayores, algo sencillo y que no provocase estrés a los residentes. Somos bastante conscientes de hacia quién va dirigido.

Por eso, yo pediría a las empresas de aquí que fueran más innovadores y audaces, porque no es lo mismo invertir en tecnología que digitalizarse. Los centros y grupos residenciales, incluso las Administraciones, deberían mirarse un poco más en el espejo de los países nórdicos y pensar que ellos también pueden.

¿Hay una corriente que busca hacer más amigables los dispositivos para el usuario final?

La idea es que así sea. Se habla del empoderamiento del mayor y cada vez se mira más qué pide el mayor y qué le aporta todo esto. Hasta ahora era monitorizarles, pero ¿es lo que quieren? Porque a veces solo quieren estar en contacto con sus familiares. Habrá portales de acceso a los datos para familiares, pero también para que usuarios con ganas y habilidades puedan acceder a sus datos de monitorización.

Se está pensando cada vez más en ellos, están cogiendo protagonismo y se diseña pensando en ellos. Con datos es más sencillo porque los puedes orientar a cada colectivo, mientras que para diseñar algo para los mayores hay que poner el cerebro en ‘modo mayor’.
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