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Modelos de negocio para la innovación en el sector socio-sanitaria

domingo 18 de abril de 2021, 21:31h

Algún gobierno autonómico sostiene un requerimiento sobre la naturaleza de las empresas que pueden acogerse al acuerdo de concierto de plazas socio-sanitarias. Hecho que, como patronal, no solo no compartimos, sino que combatiremos. ¿Por qué es importante el tipo de empresa sobre la que se deposita la tarea de atender a los mayores dependientes? ¿Este aspecto puede determinar el nivel de calidad de los servicios ofrecidos?.

Los modelos de negocio del sector social se agrupan bajo tres tipos:

Las empresas sin ánimo de lucro se centran en proveer un bien público a aquellas personas o colectivos que no se lo pueden permitir o no pueden acceder a él por otros medios. Se financian mediante sus aliados externos (entidades públicas o privadas). Estas empresas no pueden presentar beneficios y su gestión no se centra en la eficacia del uso de los recursos, sino el gasto de los mismos.

Las empresas que siguen un modelo hibrido, al igual las anteriores, se centran en proveer un bien público a aquellas personas o colectivos que no se los pueden permitir o no pueden acceder a él por otros medios, con la diferencia de que no se excluye la generación y reinversión de beneficios. Tradicionalmente, consideramos que el objetivo de estas empresas es generar modelos eficientes capaces de reducir al máximo los costes.

Las empresas híbridas generan sus ingresos gracias a las aportaciones públicas, a modo de conciertos, o privadas, mediante donaciones, y complementan sus ingresos a través de la venta de parte de sus servicios o productos. Los beneficios de este tipo de empresas no se deben exclusivamente de la buena gestión de los ingresos, sino de su capacidad para generar nuevos ingresos. Este matiz resulta de vital importancia para este artículo.

Las empresas sociales, aunque son empresas que generan beneficios, su objetivo principal no es maximizar el retorno al inversor, sino conseguir el máximo impacto en el mercado y reinvertir los beneficios en el crecimiento de la empresa, permitiéndole así llegar a más clientes. Los inversores deben combinar el retorno financiero y social.

Las empresas sociales requieren de liderazgos centrados en las personas y la transformación social. La naturaleza social de su producto o servicio les permite acceder con mayor facilidad a financiación y su actividad impacta en el bienestar de personas, de manera directa o indirecta.

El sector socio-sanitario centrado en atender al mayor, tanto en lo referente al mantenimiento de su autonomía como la atención a las necesidades propias de su nivel de dependencia; está constituido por un conjunto de empresas que pueden clasificarse en uno de tres tipos de organizaciones.

Ninguna de ellas podrá arbitrariamente decidir el servicio que ofrecerá, pues las tres están reguladas por similares convenios profesionales, leyes de actuación y normativa de funcionamiento.

Diferente gestión

La gestión no es sólo disponer el gasto, sino garantizar la continuidad de los ingresos que los hacen posible. Las entidades sin ánimo de lucro se sostienen hasta que sus patrocinadores dejan de sustentarlas. Las empresas sociales tienen absoluta libertad para generar ingresos y distribuir estos ingresos para garantizar la entrega de sus servicios. Son empresas en las que los clientes, antes que clientes, son seres humanos con derechos, pues su carácter social les lleva a atender clientes que puede que no tengan capacidad para imponer su voluntad (por desconocimiento, capacidad o invalidez). Hecho que los obliga a generar figuras como defensores del paciente, comités éticos… como herramientas de gestión, aunque estos elementos no son exclusivos de este tipo de empresas.

Las empresas híbridas son aquellas que deben reforzar su esquema de trabajo en la línea de ingresos, más allá de los conciertos y donaciones. La cuenta de explotación de estas empresas no puede arrojar beneficios gracias a la contención del gasto, sino debido a su capacidad para generar nuevas líneas de ingresos. Este planteamiento es actualmente un factor que implica grandes cambios en muchas de las sociedades que gestionan plazas concertadas actualmente. Este cambio forma parte del nuevo modelo del que hablamos en el sector. Tenemos que incrementar la actividad vinculada al desarrollo comercial que permita incrementar los ingresos, volcarnos en escuchar a nuestros usuarios como clientes con facultad para elegirnos o no. Generar propuestas de valor que diferencien y mantener en la primera línea de gestión la responsabilidad de crecimiento, saliendo de la línea tradicional de gestión del gasto.

En este contexto, entendemos que no hay necesidad de regular el tipo de empresas que ofrecen esos servicios, ni qué empresas pueden o no concertar plazas. La naturaleza de la organización debe impactar en la calidad del mismo. Pues la viabilidad de una organización que sí tiene ánimo de lucro debe ser la búsqueda de ingresos mediante la venta de sus servicios/productos. Necesitamos catálogos de servicios que hagan posible el cumplimiento de los objetivos de crecimiento económico que toda empresa posee y que incremente el nivel de calidad y diversidad.

Inmaculada Cerejido

Directora general de AMADE

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