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Entrevista a Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones

“El gasto en pensiones crecerá anualmente entre un 2,3 y un 2,8% durante las próximas décadas”

Luis Vadillo habla sobre el futuro de las pensiones.
Luis Vadillo habla sobre el futuro de las pensiones.
jueves 16 de agosto de 2018, 14:04h

La sostenibilidad del sistema de pensiones español es uno de los debates de rabiosa actualidad por las implicaciones políticas, económicas y sociales que tiene. Hablamos con uno de los mayores expertos del país, quien identifica los problemas y propone soluciones que permitan salvar las pensiones.

¿Tiene fecha de caducidad el actual sistema de pensiones? ¿Deberíamos estar preocupados?

Los retos del sistema público de pensiones son básicamente dos. El primero, la sostenibilidad del sistema de pensiones en el futuro, es decir, que perviva en las próximas décadas y haga frente a los compromisos con las futuras generaciones de jubilados. El segundo es que el sistema sea capaz de pagar pensiones suficientes y evitar situaciones de pobreza a los futuros jubilados, que llegarán a esa situación a partir de 2025, 2030 y en adelante.

Esos dos retos son como dos caras de una misma moneda, o como una manta corta, con la que o bien te cubres la cabeza o bien te cubres los pies.

Se trata siempre de un equilibrio inestable, porque si hacemos todo lo posible y ponemos todas las medidas necesarias para que el sistema sea sostenible, y con ello no tener riesgos de encontrarnos en una mala situación financiera en el futuro, podemos encontrarnos ante unas pensiones que sean insuficientes para los futuros jubilados. O al revés, si pagamos pensiones muy generosas, el sistema puede no soportarlo financieramente.

El Gobierno dejará a un lado el Índice de Revalorización (IRP) durante dos años, con un coste de casi 5.000 millones de euros, como gesto a los pensionistas y parece ser que para poder aprobar los Presupuestos. ¿Por qué no se convoca el Pacto de Toledo y se buscan soluciones a largo plazo? ¿Crees que los partidos políticos no están siendo conscientes de lo que está en juego?

Sin entrar en consideraciones políticas, cualquier medida que se estudie poner en marcha sobre el sistema de público de pensiones debería tener en cuenta la sostenibilidad del sistema y la equidad intergeneracional futura.

El servicio de estudios de BBVA ha apostado por una transición hacia un sistema público, progresivo y de reparto en el que las pensiones iniciales se calcularían teniendo en cuenta la esperanza de vida y la capacidad del sistema para generar ingresos. ¿Puedes explicar en qué consiste, para que la gente lo comprenda?

BBVA Research propone una serie de medidas de cara al futuro: en primer lugar, no derogar las reformas del sistema de pensiones que se han hecho en 2011 y en 2013, que apuntalan su propia sostenibilidad.

En segundo lugar, todo lo que se pueda hacer para crear más y mejor empleo es bienvenido, porque eso significará que el sistema, que es de reparto, tiene mayores ingresos para pagar las pensiones.

En tercer lugar, no hay que olvidar que, en la medida en que las nuevas pensiones entran en el sistema con un déficit financiero, la pensión media, que en el año 2007 era aproximadamente de unos 770 euros y en 2017 de 1.071 euros, ha aumentado fundamentalmente como consecuencia de la entrada de pensiones cada vez más altas.

Por lo tanto, hay que corregir ese desequilibrio financiero. Otros países ya han demostrado cómo se puede hacer, países que son referentes en el Estado de bienestar como, por ejemplo, Suecia. Se trata de ir introduciendo gradualmente un sistema de cuentas individuales o cuentas nocionales.

El sistema sigue siendo de reparto, sigue siendo público, pero es transparente y permite que la pensión inicial se calcule teniendo en cuenta no solo la esperanza de vida, que va aumentando, sino también el equilibrio entre ingresos y gastos presentes y futuros del sistema; tiene en cuenta, por lo tanto, la evolución demográfica del sistema.

De esa manera, se evitaría una situación como la actual, en la que las pensiones entran con un nivel muy alto, pero pueden verse en la situación de que no aumente o incluso pierda poder adquisitivo.

En cuarto lugar, hay que asegurar que al menos la pensión mínima no pierde poder adquisitivo. ¿Cómo se hace eso? Blindando la pensión mínima a la inflación e incluso, preferentemente, permitiendo que la pensión mínima pueda aumentar más que la inflación conforme aumenta la renta per cápita, conforme aumenta el bienestar y progresa la sociedad.

Cada vez más voces abogan por un sistema mixto público-privado. ¿Es la solución a pesar de que muchas familias no tienen capacidad de ahorro?

La posibilidad de que en el futuro las pensiones crezcan o no va a depender de si somos capaces de que el crecimiento del PIB real, con carácter anual, supere al crecimiento del gasto en pensiones. El incremento del gasto en pensiones se debe fundamentalmente a dos variables: uno, el aumento del número de pensiones pagadas. En el futuro vamos a tener un mayor número de pensionistas por la jubilación de las cohortes del ‘baby boom’.

Y dos, el efecto sustitución. Ese efecto sustitución se debe al hecho de que los futuros jubilados han tenido carreras de cotización más largas y salarios más elevados, y por tanto tienen derecho a una pensión mayor.

El efecto conjunto de estos dos factores viene a suponer que el gasto en pensiones crecerá anualmente entre un 2,3% y un 2,8% durante las próximas décadas. Lo que tendremos que conseguir es que el PIB real (una vez descontada la inflación) crezca al menos esa cifra para evitar que las pensiones caigan en términos reales. Es decir, si conseguimos que el PIB real crezca a un ritmo similar al aumento en el gasto en pensiones, será posible mantener pensiones similares a las actuales.

Ahora bien, en la medida que no consigamos crecer en términos reales por encima de dicha tasa, caben dos posibilidades: la primera es que, al no crecer lo suficiente para cubrir esas necesidades del sistema, la tasa de sustitución de las pensiones baje (dicha tasa es el porcentaje que supone la pensión sobre el último salario, que en la actualidad ronda el 80% y diversos estudios –entre ellos OCDE- estiman que, en ausencia de cambios, se sitúe en el 50% alrededor de 2050).

Ello quiere decir que, de cumplirse dicho escenario, en el 2050 una persona que se jubilase entonces y cuyo salario fuese, por ejemplo, de 100, en media se jubilaría con una pensión de 50. La segunda alternativa, en el caso de que el país no creciera lo suficiente para hacer frente a esas necesidades, pasaría por derivar ingresos de otras partidas (sanidad, educación, justicia, etc) o bien incrementar los impuestos a la sociedad.

Esta última opción, en todo caso, debería comunicarse a la sociedad de forma transparente para que el conjunto de los ciudadanos decidiera al respecto, ya que supondría que las futuras generaciones de trabajadores soportasen una carga más elevada que la actual en el sostenimiento del sistema de pensiones, lo que implicaría una reducción de su renta disponible y nivel de vida.

¿Qué países han reestructurado su sistema de pensiones con éxito y cómo lo han hecho?

En la mayoría de los países de nuestro entorno se han tomado medidas orientadas a mantener y mejorar la sostenibilidad financiera de los sistemas, y al mismo tiempo medidas para mantener las promesas de pensión actuales.

En primer lugar hay una tendencia importante principalmente en Europa hacia lo que se conoce como sistemas nocionales de contribución definida. Son sistemas de reparto como el que tenemos en España, pero en los que a cada trabajador se le reconoce una cuenta virtual, en la que se le van acumulando la suma de las cotizaciones que va efectuando a lo largo de toda su vida laboral.

Es decir, si por ejemplo entre mi empresa y yo cotizamos 10.000 euros al sistema de pensiones, en esa cuenta virtual yo tendría reconocidos esos 10.000 euros, más una rentabilidad hasta el momento de la jubilación. De esa forma, al segundo año en el informe anual que me enviara el Estado, yo vería que el año pasado tuve una aportación de 10.000 euros, el segundo año, otra aportación de 10.000 euros, más la rentabilidad obtenida por dicho dinero. Y así sucesivamente hasta el momento de la jubilación.

De esta forma cada trabajador ve claramente cuál es el esfuerzo de cotización y cuál es el saldo acumulado en el momento de la jubilación. También Estamos viendo en muchos países de nuestro entorno la inclusión de sistemas de pensiones de capitalización de carácter obligatorio o cuasiobligatorio.

¿Se podría trasladar a España un modelo similar?

Sin duda alguna algunas medidas como las cuentas nocionales se podrían trasladar a España. Son medidas que incrementan la transparencia y el conocimiento de los ciudadanos. Ya se ha hecho en otros países. Se puede hacer una transición rápida. Esto no quiere decir afectar a los derechos de las pensiones de las personas jubiladas, ni a los que van a jubilarse mañana.

Se puede transicionar a un sistema de cuentas nocionales con carácter inmediato, creando una cuenta virtual en la cual las personas que se van a jubilar mañana no tengan merma alguna del derecho de pensión reconocido en el sistema actual, pero con un sistema más transparente, es decir, reconociendo unas determinadas cuantías y reconociendo una pensión a partir de esa cuantía.

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