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Entrevista con el presidente y director de Investigación de la Fundación Maria Wolff

Rubén Muñiz: “Las sujeciones mecánicas no previenen las caídas”

Rubén Muñiz es presidente de la Fundación Maria Wolff y su director de Investigación.
Rubén Muñiz es presidente de la Fundación Maria Wolff y su director de Investigación.
martes 10 de julio de 2018, 10:23h

Rubén Muñiz es uno de los mayores expertos en sujeciones de España. Hablamos con él de este polémico tema para que nos explique las alternativas a las sujeciones y los programas que tiene en marcha la Fundación Maria Wolff para ayudar a los centros residenciales a eliminarlas.

¿En qué consisten las sujeciones y por qué son tan polémicas?

Las sujeciones mecánicas o físicas consisten en cualquier método físico o mecánico que se aplica sobre las personas para que no puedan moverse con libertad, tocarse o rascarse. Estas medidas limitan derechos fundamentales de la persona, como pueden ser el derecho a la libertad, hacer lo que quieras hacer en cada momento, levantarte, andar o intentar andar aunque no puedas, tocar tu cuerpo, etc.

Hay consenso entre especialistas en que ese tipo de medidas no pueden utilizarse más que en situaciones extremas donde corra peligro la vida de la persona o haya un riesgo de que se pueda hacer una lesión de consecuencias graves. Desde el punto de vista científico se ha visto que las sujeciones mecánicas no previenen las caídas, una de las razones por las que supuestamente se utilizan.

Por otra parte, están las sujeciones farmacológicas o químicas, fármacos que se prescriben, no para tratar un problema médico, sino para tratar conductas molestas o por conveniencia organizativa. En España es escandaloso que las personas que viven en residencias tengan que estar de promedio 12 o 13 horas diarias en la cama, y no nos puede extrañar que estas personas no quieran estar tanto tiempo en la cama. Para tenerlos en la cama se les dan hipnóticos que no necesitan y, como consecuencia de esa prescripción, la persona tiene mayor riesgo de caídas o está aletargado.

¿Por qué se utilizan las sujeciones?

La mayoría de las sujeciones que se utilizan en países como España es porque el personal no sabe cómo manejar las caídas o las conductas complicadas, por lo que utilizando una sujeción el problema desaparece, entre comillas, porque la persona ya no puede molestar o acrecentar los problemas de los profesionales. Hay un conflicto de intereses entre los de los residentes, que es ejercitar su libertad, y el de los profesionales, que es trabajar de la manera intelectualmente más cómoda posible, no pensar mucho.

Hay muchas residencias y centros sanitarios que están eliminando las sujeciones. ¿Qué alternativas hay?

En el caso de las sujeciones mecánicas, la mayoría de las alternativas son de tipo organizativo. Es un problema de mentalidad. Una vez asimilado te puedes plantear hacer los cambios organizativos que se requieran para trabajar sin sujeciones. Las físicas son fáciles de eliminar por completo y cualquier observador externo lo puede ver. Es distinto de las farmacológicas, ya que cuando entras en una residencia no sabes si los residentes están siendo sometidos a sujeción farmacológica, no puedes saber si los fármacos pautados obedecen a problemas neuropsiquiátricos o no.

Por eso, para poder eliminarlas, el centro en su conjunto tiene que abrirse a unos evaluadores externos como nosotros, que en España somos los únicos que hacemos este tipo de intervenciones. Valoramos con unos criterios que hemos desarrollado, los Criterios CHROME [Chemical Restraints Avoidance Methodology], para evitar las sujeciones químicas y promocionar un buen uso de los psicofármacos. Si el centro cumple los criterios CHROME, se le otorga una acreditación de centro libre de sujeciones farmacológicas.

¿Tienen en la Fundación Maria Wolff algún plan para ayudar a eliminar también las sujeciones físicas?

Sí, tenemos dos tipos de programas: uno específico para eliminar las sujeciones mecánicas y especializar a los centros en buenos cuidados a personas con demencia, los llamados ‘Programas de Atención Centrada en la Persona’, y luego tenemos aparte un programa dirigido a médicos, psicólogos y enfermería que busca mejorar la calidad de la prescripción de psicofármacos y eliminar las posibles sujeciones químicas que pueda tener el centro.

Son dos programas distintos que se apoyan mutuamente, ya que para trabajar sin sujeción mecánica tienes que trabajar de una manera más racional tus psicofármacos, y viceversa, no puedes trabajar sin sujeciones farmacológicas si a la vez tienes sujeciones mecánicas que te producen alteraciones de conducta innecesarias.

Los centros residenciales que quieran eliminar sujeciones, ¿cómo pueden colaborar con la Fundación Maria Wolff?

Nos pueden contactar y estudiamos su caso con una serie de herramientas que nos permiten valorar las fortalezas y debilidades de cada centro. Hacemos un plan de intervención en función del número de camas, del personal o de su formación, y nos comprometemos a acompañarlos a lo largo de todo el proceso. No es una formación sin más, también hay una parte de acompañamiento y asesoramiento caso a caso. Podemos hablar con las familias o los cuerpos de inspección, si es necesario.

¿Cree que el sector residencial y de la dependencia está a favor de eliminar las sujeciones o todavía hay reticencias?

La situación ha cambiado muchísimo en los últimos diez años. Creo que ha quedado claro en un estudio que hicimos con Sanitas que es mucho más seguro trabajar sin sujeciones que con ellas, porque cuando comparas las caídas con lesión que tienes después de trabajar sin sujeción, son las mismas que cuando trabajabas con sujeción.

Pero lo que te quitas al trabajar sin sujeción son efectos secundarios muy peligrosos que tienen las sujeciones, como estreñimiento, pérdida de masa muscular, desmineralización ósea y aumento del riesgo de fracturas. Te quitas problemas psicológicos que requieren tratamiento farmacológico, como alteración psicológica, etc. El sector lo sabe, pero cuesta cambiar las dinámicas organizativas de los centros.

¿Considera que sería adecuado tener algún tipo de legislación contra las sujeciones? ¿Existe en algún país algo parecido?

En principio, de la propia Constitución Española y de normativas europeas se puede deducir que el uso de sujeciones queda fuera de la ley en casi todos los casos. Hay sentencias del Tribunal Constitucional de las que se pueden derivar este tipo de conclusiones. Yo personalmente creo mucho más en la sociedad civil y en un cambio de mentalidad que en un cambio legislativo.

En los intentos que se han hecho en España, como el Decreto Foral de Navarra sobre uso de sujeciones, que estaba muy bien orientado, al final la Administración se echa para atrás a la hora de aplicar esas normas porque piensan que eliminando las sujeciones mecánicas habrá que contratar más personal, con lo que los costes asistenciales por cama se pueden disparar.

Es verdad que en países donde se ha legislado bien, como Estados Unidos o Alemania, los efectos han sido espectaculares. Pero hay que legislar bien y dotarlo a nivel presupuestario de forma razonable, y mi experiencia es que en España se legisla pero luego no se dota de recursos económicos para poder llevarlo a cabo. Creo más en la gente y en la profesionalidad del sector, que está dando visos de autorregularse bastante bien.

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