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Entrevista con el director del programa Desatar

Antonio Burgueño: “Los centros que han conseguido ser libres de sujeciones no han necesitado aumentar personal”

El Dr. Antonio Burgueño, responsable del Programa Desatar de CEOMA, que busca eliminar el uso de sujeciones en España.
El Dr. Antonio Burgueño, responsable del Programa Desatar de CEOMA, que busca eliminar el uso de sujeciones en España.
martes 23 de julio de 2019, 10:00h

El doctor Antonio Burgueño es uno de los nombres más importantes del sector sociosanitario en España y lleva casi dos décadas al frente del Programa Desatar, que busca erradicar el uso de sujeciones en centros de mayores del país. Burgueño ha hablado con ‘NGD’ sobre el futuro de las sujeciones en España y ha desmontado mitos que sirven de parapeto a muchos centros para no aventurarse a un cambio necesario para el bienestar de los internos.

¿En qué consiste el programa Desatar?

Es un programa de ámbito nacional que persigue la erradicación del uso de sujeciones en el ámbito de los cuidados prolongados, en residencias y centros sociosanitarios, y en hospitales. El fin es conseguir un movimiento profesional técnico-científico que consiga la erradicación de las sujeciones.

El programa lleva en marcha desde 2003, lo que nos habla de la dificultad que hay detrás de este objetivo porque el uso de sujeciones es un fenómeno complejo motivado por muchas razones diferentes y con una importante base cultural que sugiere un necesario cambio de mentalidad que lleva tiempo.

¿Eres pesimista?

Soy realista, estoy repasando la experiencia del programa y la ambición que tenía de cambiar radicalmente en pocos años no ha podido ser. Sí hay un cambio significativo y estamos en un punto de no retorno, pero lleva tiempo porque implica un cambio de mentalidad y de actitudes de todas las partes implicadas, desde sociedad hasta familia, políticos, responsables de centros, profesionales asistenciales… Es un cambio complejo, y cada uno va a su ritmo y enfocado a sus prioridades.

¿Cuál es el principal obstáculo para que no se hayan conseguido todavía los objetivos planteados al poner en marcha el programa Desatar?

Es una cuestión de actitud, no tanto de ciencia, aunque haya una parte porque ya sabemos quién es la persona candidata a ser sometida a sujeciones: alguien difícil de controlar y con síntomas conductuales y disruptivos; y en el ámbito de las residencias, personas en procesos de demencia. Eso lo sabemos, lo que permite echarle un poco de ciencia.

Como es una cuestión de actitud, sabes cómo se puede hacer porque tenemos el bagaje, pero existen resistencias porque implica abandonar un área de confort, abordar un área conflictiva… Y los políticos no terminan de legislar, los responsables de servicios sociales no se implican lo suficiente por cobardía o ignorancia, etc. Tienen miedo de que implique un aumento de costes, mayor consumo de recursos, que el sistema se vuelva difícil de financiar…

Todo eso son mitos, ya que los centros que han conseguido ser libres de sujeciones en España no lo han hecho a base de aumentar su personal, sino a base de adecuaciones organizativas y en los entornos físicos en los que viven las personas para proveer una seguridad física pasiva en lugar de una seguridad basada en sujeciones. Yo espero que ese miedo se vaya venciendo y que exista el compromiso de todos para cambiar esa realidad.

Después de 16 años con el programa Desatar, seguramente habrán explicado en más de una ocasión estas cosas…

Sí, las resistencias al cambio están ahí. Cuando hablo con profesionales y líderes del sector, reconocen que les da miedo porque es meterse en conflictos y que les va bien usando sujeciones porque, además, la legislación no pone pegas. Nadie quiere un cambio así porque piensan que les va a sacar de su área de confort.

La resistencia al cambio es innata al ser humano, y más con estas cosas con potencial conflictivo. Pero algunas grandes empresas sí han apostado por eliminar sujeciones. A estas alturas, veo que va a ser necesario que los responsables públicos fuercen la maquinaria y aumenten la presión en el sector para que se mueva. Existe la obligación moral.

¿Hay más familias comprometidas con que no se utilicen sujeciones con sus familiares?

La cultura que tienen las familias es la que transmitimos los profesionales. Si les decimos que las sujeciones son necesarias, ellos adoptan esa cultura que luego es difícil de cambiar. Los profesionales nos tenemos que desdecir porque, además, la persona pierde mucho, es una práctica muy destructiva.

Llevamos dos décadas diciendo que las sujeciones son convenientes y necesarias, y ahora tenemos que decir lo contrario. Imagínate que a un recién ingresado le dijiste hace tres meses que había que utilizar sujeciones para evitar caídas y que ahora les dices que no. Pues la familia ya está tranquila pensando que a su familiar no le va a pasar nada, pero en realidad se está destruyendo. Va a costar tiempo porque las familias en España tienen una importancia diferente a otros países, aquí es muy intervencionista con las personas mayores, muy paternalista.

Hay que adaptar este movimiento mundial a la realidad española, que es peculiar y requiere un tiempo diferente. Otros países nos llevan un poco de ventaja en este sentido.

¿Qué país está avanzando en el tema de eliminar sujeciones?

Hay países extremos como Japón, donde están prohibidas las sujeciones en el ámbito de la geriatría. También hay países del norte de Europa donde no conciben atar a una persona para su seguridad. Y países como Estados Unidos, donde una normativa federal impone severas restricciones al uso de sujeciones que han conseguido una drástica reducción de su uso. Allí hay varios Estados totalmente libres de sujeciones. Independientemente de eso, la prevalencia es del 2,5 %, frente al 40 % que tenían cuando comenzaron a trabajar en la eliminación de sujeciones. Ha habido mucha intervención pública y mucho control. Ahí está la prueba de que se puede.

En España hay más de 100 centros libres de sujeciones, 30 de ellos que llevan al menos 5 años así. Es un modelo asistencial consistente y que se mantiene en el tiempo, no una moda pasajera. Hay una web de CEOMA que recoge cuáles son estos centros.

¿Qué han ganado estos centros al eliminar sujeciones?

Calidad asistencial y calidad de vida para la persona objeto de atención, porque allí nadie es objeto del perjuicio que implica la sujeción. Pero la organización que se empeña en evitar las sujeciones tiene que buscar caminos alternativos para manejar las conductas de las personas con demencia y su seguridad, lo que obliga a aplicar el modelo de Atención Centrada en la Persona, entre otras cosas. Se observa un cambio interesante en incidencia de caídas, de fractura de cadera, etc., que son mejores en los centros libres de sujeciones que en los que las continúan utilizando.

¿Sería partidario de una lista negra con centros que sí tienen sujeciones?

En algunos congresos y jornadas he manifestado en público, incluso en presencia de autoridades públicas, que apliquemos en España el sistema de transparencia que existe en Estados Unidos desde hace 20 años. Allí tienen una web de transparencia, Nursing Compare, en la que publican 30 indicadores de calidad de las miles de residencias que hay en el país. Se puede conocer cómo se comportan las residencias estadounidenses ciudad por ciudad. Y uno de los indicadores es el uso de sujeciones físicas, junto al uso de psicofármacos.

Yo plantearía poder conocer el uso de sujeciones que hay en cada centro español como dato público al alcance de cualquier ciudadano. Luego que cada persona valore esos datos como quiera, de forma positiva o negativa. Si en paralelo se trabaja con la sociedad sobre estas prácticas, verá positivo que el centro utilice pocas o ninguna sujeción y optará por ese tipo de centros.

A mí me pregunta mucha gente por centros sin sujeciones en distintas ciudades. Y muchas personas que se interesan por plazas en un centro lo hacen porque se han enterado de que allí no se utilizan sujeciones. Cuando los centros se vean retratados en una web en la que se pueden comparar con otros, tendrán un poderoso estímulo para cambiar esa realidad.

Sin estos mecanismos, los centros que han trabajado con nosotros lo han hecho por iniciativa propia porque han visto detrás un indicativo de calidad. Yo creo que esto sí tiene posibilidades a corto o medio plazo.

¿Están las nuevas generaciones de profesionales del sector más comprometidas con la eliminación de sujeciones?

Hay de todo. Es cierto que no son temas que se traten en las carreras, aunque ahora se empiezan a ver iniciativas en muchas escuelas. Yo participo en algunos másteres hablando de esas cosas y como formación complementaria se va hablando de ello. Si no les das la cultura ‘de fábrica’, la cogerán donde vayan a trabajar, y si allí es una práctica habitual… Pero se va notando un cambio de cultura en las nuevas generaciones, aunque va a su ritmo porque depende de cada escuela o facultad, todavía no es una formación reglada.
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