Contexto y objetivos
En el Reino Unido viven más de 400 000 personas en unas 17 000 residencias, aunque solo el 0,6 % de la población total reside en estos centros. A nivel europeo, se estima que 2,9 millones de mayores viven en 43 000 unidades de cuidados de larga duración.
Pese a esta magnitud, la producción de investigación en residencias es limitada, lo que genera lagunas en prácticas asistenciales, resultados de salud de residentes y en la elaboración de políticas de atención Journal of Long-Term Care.
Objetivos del estudio
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Explorar los comportamientos, valores, expectativas y actitudes de residentes, personal y familias que configuran la cultura de investigación en residencias.
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Identificar y debatir los factores culturales que actúan como barreras o facilitadores para el desarrollo de investigación.
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Proporcionar evidencia que oriente prácticas investigativas, promoviendo el acceso y la aplicación de estudios en estos entornos.
Metodología
El rapid review se diseñó según la guía provisional del Cochrane Rapid Review Methods Group. Se buscaron artículos en seis bases de datos electrónicas, la Cochrane Library y fuentes de literatura gris, seleccionando 27 estudios que cumplían criterios de inclusión. Se empleó un enfoque de síntesis narrativa para analizar los resultados.
Principales hallazgos
El análisis revela siete barreras y siete facilitadores que operan en la cultura investigativa de las residencias. Entre los obstáculos, destacan comportamientos de tutela excesiva (“gatekeeping”) y barreras burocráticas; como impulsores, emergen las redes de investigación colaborativa y las relaciones de confianza.
Limitaciones del estudio
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Predominio de artículos del Reino Unido, lo que puede restringir la aplicabilidad internacional.
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Heterogeneidad en modelos de provisión y gobernanza de residencias entre países.
Implicaciones para la práctica
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Diseño de protocolos colaborativos: fomentar grupos de trabajo mixtos (investigadores, personal y residentes) para minimizar el gatekeeping y alinear intereses.
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Reducción de la carga burocrática: simplificar procedimientos éticos y administrativos sin comprometer la protección de participantes.
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Formación y sensibilización: promover cursos y talleres que destaquen la relevancia de la investigación para la calidad asistencial.
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Políticas de financiación dedicadas: destinar partidas específicas que cubran tiempo, formación y recursos técnicos en centros de larga estancia.
Resumen
Comprender la cultura investigativa de las residencias es clave para superar barreras históricas y aprovechar facilitadores existentes. La adopción de prácticas colaborativas, el refuerzo de redes como ENRICH y la reducción de cargas burocráticas pueden transformar el entorno de investigación en cuidados a largo plazo, beneficiando a residentes, profesionales y al conjunto de las políticas de atención.
Referencias
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Hodge, G., Burrows, L., Page, G. & Pearce, S. (2025). Exploring Research Culture in Care Homes to Identify the Barriers and Facilitators to Research: A Rapid Review. Journal of Long‑Term Care, 41–54. Disponible en: https://doi.org/10.31389/jltc.277